28/10/08

Sexo a la Romana


Salud de nuevo, ciudadanos!!
En agradecimiento por el pronto pago de la señal y para que no lloréis diciendo que los artículos del blog son más largos que una vía romana, os pongo uno corto y ameno sobre un tema entretenido: El sexo en Roma.
Espero que os guste!!
Pili.

SEXUALIDAD EN ROMA

Odi et amo: Te odio y te amo.

La gran contradicción del amor apasionado de Cátulo, el poeta.

CARMEN XCIX de Cátulo.

Juvencio, te robé un furtivo beso

-a ti, que eres de miel- aún más dulce

que la ambrosía dulce. Pero no lo hice

impunemente: recuerdo haber quedado

crucificado en alta cruz, y haber

tratado con gran llanto de borrar

un poquito tu áspera crueldad.

En cuanto te besé, tus parvos labios,

mojaditos por gotas incontables,

te limpiaste con todos tus deditos,

para que no quedara nada en ellos

de mi saliva infecta de orinada

loba. Además, me diste al Amor cruel,

¡ay de mí!, sin cesar de atormentarme,

para tornar aquel besito dulce

en un beso más triste que el más triste

eléboro. Si impones al amor

desgraciado tan grande pena, nunca

más habré de robarte beso alguno.

El matrimonio entre nobles sobre todo, era considerado como una obligación y un negocio, más que un tema de amor. Se debía de tener hijos para la milicia y la inmortalidad de la gens, aunque no demasiados si eran patricios y se tenían que repartir dote para el cursus honorum.

El sexo fuera del matrimonio se hacía de tapadillo, intentando mantener las apariencias, pero ciertas prácticas ni siquiera estaban mal vistas, por una sociedad mucho menos mojigata y puritana que la nuestra. Veamos algunos ejemplos.

1.- Sexo oral: (Empezamos fuerte!!)

Hay muchas evidencias de que el sexo oral era frecuente. Este grafiti de Pompeya es inequívoco: "Segundo es un chupapollas muy habilidoso". Los romanos ligaron el poder al sexo oral, creando roles dominantes y sumisos. Aunque el cunnilingus se consideraba una práctica sucia, gracias a algunas pintadas hechas en los baños públicos y a palabras talladas en las paredes, se sabe que algunos prostitutos masculinos esperaban en las esquinas de estos baños a mujeres que solicitaran sus servicios, ya que no estaba bien que su esposo, un ciudadano honesto, se lo hiciese.

Practicar una felación (fellatio) o un cunnilingus, ya fuera un hombre o una mujer el ejecutor, lo convertía en culpable. Según la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de haber estimulado oralmente a una mujer, se rebajaba más que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se le imponía el estatus legal de infame, al mismo nivel que prostitutas, gladiadores y actores, lo cual le impedía votar y representarse a sí mismo ante un tribunal.

Cuando la boca se queda quieta de manera pasiva y es el pene el que la penetra, el acto se llama irrumación (del latín irrumatio) y era una práctica que llevaban a cabo los eunucos, aunque al final nunca se era tan pasivo.

2.-El tamaño importa??

A diferencia de la antigua Grecia, en Roma un pene grande era considerado un signo de atractivo y masculinidad importante, a imagen del dios de la fertilidad Príapo. Petronio describe con admiración como un hombre con un pene enorme en un baño público, buscaba encuentros excitado.

3.-Lugares de encuentro sexual:

Los baños: Los baños públicos también son referidos como lugares para encontrar compañeros sexuales. Juvenal señala que allí, los hombres se rascaban la cabeza con un dedo, para identificarse como receptivos al sexo ante los demás.

Lupanares: Sinónimo de Burdel, pues en latín lupa era sinónimo de puta. De ahí la creencia de que la famosa “loba” que alimentó a Rómulo y Remo, se tratase de una prostituta. Los más famosos estaban en el barrio de la Subura.

Otros lugares: Había ciertas vías que eran punto de encuentro sexual y también en la zona del puerto.

4.-Afrodisíacos:

El término afrodisíaco deriva de Afrodita (Venus en la Roma antigua), divinidad femenina griega relacionada con el amor, la fecundidad y la energía primaveral. Se suele denominar así a cualquier sustancia que, realmente o por fantasía popular, estimula o aumenta el deseo sexual. Eran muy usados. Los importados de Egipto y Oriente (lugar de desenfreno sexual, según los romanos más conservadores) eran muy caros y apreciados. También se usaban conjuros para enamorar. Se cuenta que en uno de los cumpleaños de Pompeyo, el regalo que más admiró fue uno de estos afrodisíacos, dejando de lado regalos más doctos, como la carta que le regaló Cicerón, original del estoico Zanón.

5.-Relaciones entre mismo sexo:

a)Lesbianismo:

Teniendo en cuenta el rol que el hombre ha ocupado históricamente, el lesbianismo ha sido menos difundido públicamente que la homosexualidad masculina. Aún existiendo durante toda la historia humana en la mayoría de las culturas antiguas, las presencia lésbica ha sido considerada como inexistente o desvalorizada, a diferencia de la homosexualidad masculina, que si bien no era aceptada, sí fue reconocida.

Grecia: Las referencias escritas más antiguas de amor entre mujeres, datan de la Grecia antigua. Safo (el epónimo de "safismo"), originaria de la isla de Lesbos, representa uno de los principales iconos lésbicos de la historia. Compuso poemas en los cuales expresaba su atracción sexual hacia otras mujeres, pero algunos escritos también la describen como una persona que también mantuvo relaciones con hombres. Textos refieren que las mujeres de Lesbos eran las que mejor hacían la fellatio.

Lesbianismo viene de Lesbos, sin embargo, el vocablo que se utilizaba en la antigua Grecia para referirse a las lesbianas era tríbada, del griego tribo (frotar).

En Oriente: En el código de Hammurabi existen datos que comprueban la presencia de mujeres con inclinaciones lésbicas. Se reconoce un tipo aparte de mujer llamada salzikrum, palabra que significa "hija hombre". Poseía muchos más derechos hereditarios que mujeres comunes y, tal como una sacerdotisa, podía heredar gran parte de los bienes paternales, mientras que una mujer común no podía hacerlo. Esto podía ofrecer la posibilidad de que ella pudiese comenzar una familia, con una o varias esposas.

b)Homosexualidad:

En la Roma antigua encontramos bastantes fuentes históricas que hablan sobre las relaciones que hoy calificamos como homosexuales. Hay obras literarias, poemas, grafitis y comentarios sobre las predilecciones de todo tipo de personajes, incluso de emperadores solteros y casados. Por otro lado las representaciones gráficas son más escasas que en la Grecia clásica. Las actitudes hacia la homosexualidad fueron cambiando con los tiempos según el contexto histórico, oscilando desde la fuerte condena hasta una considerablemente amplia aceptación. De hecho, fue considerada una costumbre cultural en ciertas provincias.

Tratando estos comportamientos es fundamental recalcar que el término homosexualidad es problemático e impreciso aplicado al mundo antiguo, ni siquiera había una palabra traducible como tal en latín ni en griego antiguo, con el mismo significado que el moderno concepto de homosexualidad. La bisexualidad parece que era la norma, pero ya autores antiguos reconocen que en la antigua Roma había hombres que mantenían relaciones sexuales exclusivamente con hombres. Lo cierto es que con el cristianismo, se dio un paso hacia atrás y se instauró un fuerte puritanismo, que aún colea hoy en día.

Existen numerosos ejemplos de literatura lírica ensalzando el amor y las relaciones homoeróticas. Los poetas latinos de la época dan por hecho que todos los hombres siente deseo homosexual en algún que otro momento. Ejemplos de poetas con alguna obra que alaban estas relaciones son Cátulo, Horacio, Virgilio u Ovidio.

Las costumbres griegas fueron siendo aceptadas gradualmente por la sociedad romana a finales de la república y principios del imperio, sin embargo las relaciones con el mismo sexo surgieron de una forma bastante diferente de como era la homosexualidad en la antigua Grecia. Tácito atacó las costumbres griegas definiéndolas como "gymnasia et otia et turpes amores" (deporte, holgazanería y amores vergonzosos) En cambio otros escritores no condenaron la pederastia per se, pero censuraron o alabaron varios de sus aspectos. Como los hombres ostentaban completamente, en particular el pater familias, la autoridad en la sociedad romana las relaciones con el mismo sexo a menudo se establecen como interacciones del tipo amo/esclavo. Usar a los esclavos para la satisfacción sexual del amo era considerado legítimo, incluso en contra de los deseos del esclavo. Por lo tanto era aceptable que un ciudadano romano adulto penetrara a su esclavo, ya fuera hombre o mujer, pero no estaba bien visto que fuera él, el penetrado. Aunque fue la norma en Grecia y Roma que el eromenos, miembro joven de la pareja, fuera el pasivo y el mayor, o erastés, fuera el activo; existen (especialmente en el periodo romano) evidencias de que había hombres mayores que preferían el papel pasivo. A mediados de la república, los actos homosexuales eran ampliamente aceptados, si el activo era un romano y el pasivo un esclavo o un no-romano. Las desviaciones de este patrón eran moralmente censuradas, pero aparentemente tenían pocas consecuencias legales. Marcial y Plauto califican un amplio rango de comportamientos homosexuales, principalmente mofándose de ellos como de otras desviaciones menores del comportamiento normal de su época, pero sin moralizar realmente. De hecho, Juvenal alaba el amor verdadero de un hombre hacia un chico.

Ejemplos míticos famosos son Aquiles y Patroclo, Zeus y Ganímedes, Hércules e Iolaos, etc.

El término catamita, joven sirviente sexual pasivo, era usada comúnmente para insultar o ridiculizar a alguien.

- Un Catamita era el compañero joven, preadolescente o adolescente, en una relación de pederastia entre dos hombres en el mundo antiguo, especialmente en la antigua Roma. Generalmente hace referencia al joven amante homosexual y pasivo. La palabra deriva del latín catamitus, que a su vez proviene del etrusco catmite, una evolución del griego Ganímedes, nombre del joven que fue seducido por Zeus y que se convirtió en su amante y copero escanciador en la mitología griega.

- -Exoletus es un término latino, el participio perfecto pasivo del verbo exolescere que significa desgastar con la edad. Se cree que en la antigua Roma se aplicaba la palabra para referirse a determinado tipo de prostitutos homosexuales, de aspecto rudo y velludo en contraposición a los adolescentes prostitutos, catamitas. Aunque el significado preciso no está del todo claro y hay controversia entre los historiadores.

6.-Sexualidad allende Roma

Grecia: La palabra gimnasio deriva de gymnos, desnudo, y refleja el hecho de que todos los deportes se practicaban sin ropa. Por ello, resulta lógico que el gimnasio fuese el epicentro de la energía erótica. El culto de la desnudez masculina era un fenómeno sumamente habitual de la vida griega y se contemplaba como uno de los hechos diferenciales entre los griegos y sus vecinos bárbaros. No sólo se practicaba la desnudez en los gimnasios sino también en las grandes competiciones nacionales de Olimpia, Nemea y Delfos, así como en el Istmo, así como en celebraciones públicas y privadas, donde los jóvenes coperos solían estar desnudos. La Gimnopedia era un importante festival anual celebrado en Esparta con bailes y presentaciones de muchachos desnudos. Paradójicamente, las autoridades de Esparta, intentaban utilizar estos bailes como recompensa para aquellos que luchaban contra la baja natalidad que aquejaba a ese Estado: sólo se admitía como espectadores a los hombres casados.

Sodoma y Gomorra: El término sodomía provenía de la ciudad de Sodoma, en la que se describen actos sexuales que no conducían al embarazo, como la masturbación, la felación, el cunnilingus y el sexo anal.

Oriente: Todo lo oriental (lo fuera realmente o no) se consideraba sensual, depravado y decadente. Pero luego, los afrodisíacos y esclavos orientales eran los más deseados. Esta hipocresía impregna el espíritu de todo romano. Eran muy criticadas las relaciones incestuosas de los faraones egipcios o los excesos en cortes reales como la de Bitinia, en la cual hubo un escándalo relacionado con el joven César, pero a la vez todos deseaban saber lo que se cocía entre las sábanas de esos misteriosos países.

CARMEN V de Cátulo.

Vivamos y amemos, oh Lesbia mía,

y démosles menos valor que a un as

a las voces de los viejos severos.

Los astros pueden morir y volver;

muerta nuestra breve luz, deberemos

dormir una última noche perpetua.

Dame mil besos, seguidos de un ciento;

luego otros mil, luego un segundo ciento;

luego otros mil seguidos, luego un ciento.

Después, hechos ya muchísimos miles,

revolvámoslos, para no saber

ni nosotros, ni el malvado que mira

acechante, cuántos besos nos dimos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

interesante...

saludos

Paco

Pili dijo...

Menos mal, Paco. De verdad creía que la gente ya no leía el puto blog, ni siquiera con un artículo tan interesante para todos...ains. A ver si por fin alguien se anima a comentar...perracosssssss.
P.

Pili dijo...

http://fridaenmivida.blogspot.com/2009/07/pompeya-y-mi-incapadidad-temporal.html
Echad un vistazo aquí, hay alguna cosa más.
P.