2/2/11

Vuelta al tajo!!!


Hola a todos!!!
Tras el lapso de los exámenes, entramos en la recta final hacia los Saturnales.
Estoy dispuesta a quedar con vosotros para lo que queráis, ya sea comentar cosas del pj, de la trama o del disfraz. Sólo tenéis que mandarme un mail a la dirección habitual (piliescriba[arroba]telefonica.net) y así, ajustaremos horarios.
Por otra parte, quiero recomendaros una web muy interesante, aunque tiene un diseño muy indigesto, pero merece la pena, porque está bastante bien documentada y la información es resumida y buena, sobre todo el apartado: Vida diaria.
Pronto os diré cómo hacer el pago del vivo, pero se aceptan sugerencias. Os recuerdo que serán 50 €.
Ale, seguimos en contacto.
P.

1/2/11

MORIR EN ROMA




Religión II: Morir en Roma.

Memento mori.

Recuerda que eres mortal.

CARMEN CI de Cátulo a su hermano.

Después de recorrer muchos países

y mares, he llegado, hermano mío,

para asistir a tus exequias tristes,

para rendirte el último tributo

y vanamente hablarle a tus cenizas

mudas, porque el destino te ha apartado

de mi lado a traición, injustamente.

Ahora, toma al menos esta ofrenda,

que según la paterna tradición

se tributa a los muertos, recubierta

por completo de lágrimas fraternas.

Este es mi último adiós, querido hermano.

La muerte es uno de los ritos de paso más importantes en todas las culturas. Pero el espíritu pragmático del romano, más que plantearse la pregunta metafísica de lo que iba a ocurrirle al fallecido, entendía los funerales como un sistema objetivo de actuaciones, cuya misión era otorgar paz a los difuntos y mantenerlos apartados de los vivos. No se conoce muy bien la creencia personal de los romanos sobre la vida en el más allá, aunque las inscripciones funerarias insisten mucho en el disfrute de la vida, aunque en ciertos textos se puedan vislumbrar alusiones a la esperanza de permanecer de alguna forma, al menos en las mentes de la gente. De hecho, parece ser que una pregunta trascendental típica de los filósofos de la época era: ¿Qué es mejor, ser odiado en vida y recordado gratamente o vivir con la aprobación general, pero no perdurar en el recuerdo?

Catulo el poeta decía: “Los soles se pueden poner y volver a salir. A nosotros, cuando se nos ponga esta breve luz, nos tocará dormir una única noche perpetua”. En cambio, Horacio pensaba que había una especie de pervivencia gracias a sus escritos y afirmaba: “No moriré completamente”. Pero en cualquier caso, no tenían un concepto del “cielo” o paraíso de la religión cristiana o de otras, tan variopintas como la nórdica con su Valhalla.

El culto romano a los difuntos tenía un doble propósito:
que los muertos sobrevivieran en la memoria de sus parientes y amigos y tratar de asegurar un medio directo de atención para sus restos mortales en la tumba: comodidad, refresco y renovación permanente de vida para sus espíritus inmortales.

El proceso de duelo y las ceremonias de “gestión” de los muertos en Roma estaban determinados según la gens a la que se pertenecía, pues en cada una había un ritual específico, se hacían sacrificios a determinados dioses lares y se procedía de una forma especial. Un hecho común era el que el ceremonial debía de ser realizado escrupulosamente para que el difunto no se convirtiera en un alma en pena o Lemur.

Para rechazarlos y apaciguarlos, los romanos celebraban las "Lemuria" los días 9, 11 y 13 de mayo. Los "lemures" eran los espíritus de los muertos, de los aparecidos.

A medianoche, el jefe de la familia se levantaba y con los pies descalzos recorría los pasillos de la casa haciendo chasquear los dedos para espantar a los espíritus, arrojando hacia atrás, sin volver la cabeza, habas negras y repitiendo nueve veces seguidas: "Con estas habas me rescato y rescato a los míos". Finalmente, después de una lustración con agua sagrada, golpeaba una placa de bronce, repitiendo otras nueve veces: "Espíritus de mis antepasados, fuera de aquí". A medida que la civilización progresó, los romanos se habituaron a considerar a los muertos como miembros de la familia que vivían en una especie de ciudad de los muertos. Hubo entonces deberes que cumplir para con los difuntos: ofertas de miel, leche y aceite, guirnaldas y rosas, y celebración de una comida, a la cual invitaban al muerto, pedían su bendición y se despedían de él con estas palabras dirigidas al alma desde entonces bienaventurada: Salve, sancte parens ("Salud, oh padre santo").

El día 22 de febrero toda la familia se reunía de nuevo en la casa para un convite común. Esas ceremonias sentimentales deben ser consideradas como una excepción en la vida de los romanos. Práctico, positivo y formalista, el romano mantuvo una actitud de respeto, "pietas". El dios, a su vez, estaba obligado a pagarles en la misma moneda. Violar el contrato hubiese sido "impietas"; ir más allá de lo obligado, una exageración, "superctitio". Lo que llamamos devoción, estaba fuera del pensamiento romano y el entusiasmo místico le hubiera chocado. Por esto no favorecía la piedad individual. Apenas si Catón permitía a los esclavos de la granja celebrar una sola fiesta al año.

El regreso de los muertos podía deberse a tres motivos: venganza, consuelo y demandar un entierro. La literatura recoge estas supersticiones y muestra ya desde la antigüedad clásica fantasmas o convidados de piedra que se aparecen con alguno de estos motivos, así Plauto cuenta en Mostellaria que Diapontio fue asesinado por su anfitrión y enterrado bajo la casa que él ahora atormenta. Plinio nos describe como una casa es visitada porque el cuerpo de alguien fue ocultado debajo de la casa.

Homero en la Ilíada recoge el momento en que Patroclo, una vez muerto, se aparece a Aquiles en sueños y le pide que le dé las honras fúnebres debidas y le anuncia su propia muerte:

¿Duermes, Aquileo y me tienes olvidado? Te cuidabas de mí mientras vivía, y ahora que he muerto me abandonas. Entiérrame cuanto antes, para que pueda pasar las puertas del Hades; pues las almas, que son imágenes de los difuntos, me rechazan y no me permiten que atraviese el río y me junte con ellas; y de este modo voy errante por los alrededores del palacio, de anchas puertas, de Hades. Dame la mano, te lo pido llorando; pues ya no volveré del Hades cuando hayáis entregado mi cadáver al fuego. Ni ya, gozando de vida, conversaremos separadamente de los amigos; pues me devoró la odiosa muerte que el hado cuando nací me deparara. Y tu destino es también, oh Aquileo, semejante a los dioses, morir al pie de los muros de los nobles troyanos. Otra cosa te diré y encargaré, por si quieres complacerme. No dejes mandado, oh Aquileo, que pongan tus huesos separados de los míos: ya que juntos nos hemos criado en tu palacio, desde que Menetio me llevó desde Opunte a vuestra casa por un deplorable homicidio —cuando encolerizándome en el juego de la taba maté involuntariamente al hijo de Anfidamante—, y el caballero Peleo me acogió en su morada, me crió con regalo y me nombró tu escudero; así también, una misma urna, la ánfora de oro que te dio tu veneranda madre, guarde nuestros huesos.

Ilíada,XXIII,69

Haremos un compendio de generalidades sobre los distintos ritos, pero podría variar, según la gens.

Lo primero era asegurarse que el muerto lo estaba realmente. Para ello, sus parientes lo increpaban en la llamada conclamatio. Tras ello, se lavaba y ungía al difunto y se vestía con ropas elegantes.

La costumbre más habitual era la incineración, aunque también se enterraba. Pero para llegar hasta ese punto, sucedían muchas cosas:

El duelo tras la muerte habitualmente duraba de 3 a 7 días, durante los cuales se exponía el cadáver, rodeado de hierbas aromáticas para evitar el mal olor y se sacrificaba una cerda a las diosas del Inframundo Ceres y Telus. Se acudía al Templo de Venus Libitina, al este de la Ciudad, para inscribir la defunción, aportando detalles del muerto como nacionalidad, edad, si era ciudadano/a).

Los familiares, vecinos, clientes, etc, pasaban a ver al difunto y a dar las condolencias a la familia, que para mostrar su dolor lucía un aspecto desaliñado, por ejemplo, los hombres, para demostrar su afectación ante la muerte de un ser amado, llevaban el cabello y la barba sin cortar. También solían cenar sentados, en lugar de reclinados. Si el finado sufrió una enfermedad larga y se preveía su muerte, ya se iba haciendo y por ello, se decía: “No dejes crecer tu barba demasiado o alguien morirá”. O también: “No estoy tan enfermo como para que os empecéis a dejar barba”. Es famoso el caso de Catón, cuando César entró en Roma, que dejó de cortarse el cabello y la barba y de cenar reclinado, como señal de duelo por la “muerte de la República”.

La excepción eran los legionarios de campaña, que a veces dejaban sus cabellos y barba un poco descuidados, por las vicisitudes de la guerra. Plutarco no se muestra muy partidario de señales exageradas de duelo, pues aflojaban el cuerpo de los que debían de estar fuertes para afrontar tan duro trago y dice así: ·”Es preciso combatir el dolor porque, si se afianza, se empieza primero por cortarse el pelo o ponerse vestiduras en señal de luto, luego sigue el descuido del cuerpo, el no bañarse y el cambiar todo el modo de vida, cuando el alma enferma debe ser socorrida por un cuerpo fuerte.”

El ritual predominante era la incineración y el siguiente paso solía consistir en conducir el cadáver en procesión hasta el lugar en donde se ubicaría la pira funeraria, el ustrinum. Esta procesión aumentaba en pompa según el dinero del fallecido, pudiendo contratarse plañideras profesionales, músicos contratados y exhibiendo las imagines maiorum, que eran los retratos de los antepasados ilustres, que acompañaban al recién fallecido y lo acogían en su seno, indicando a la vez, su honorable linaje. Incluso se podía contratar a actores que representaran a estos personajes ilustres. Esta ceremonia tomó tal envergadura ante determinados notables fallecidos, que el Senado tomó medidas para que no fueran ceremonias tan fastuosas y se promulgaron las leyes antisuntuarias.

El crematorio debía de estar obligatoriamente fuera del pomerium, el recinto sagrado de la ciudad. La pira estaba adornada con cintas y flores. Se le podía cortar un dedo al difunto (según la costumbre familiar), en recuerdo de los días en que se enterraba el cuerpo. Un familiar, sin mirar al difunto, encendía la hoguera mientras invocaba la ayuda de los vientos para que ardiera correctamente. Se vertían libaciones y tocaban las flautas mientras el cadáver ardía.

Se recogían las cenizas en una urna, en donde también se ponía el dedo cortado (os resectum) y se trasladaba a la sepultura familiar, fuera de la ciudad también, habitualmente a ambos lados de las vías. Solía consagrarse a los dioses Manes (Diis Manes sacrum) y se inscribían epitafios.

En una lápida romana aparecía una inscripción que decía: CARO DATA VERMIBUS (Carne entregada a los gusanos). Con el tiempo y la erosión las letras se fueron borrando y solo sé podía leer: CA…DA…VER…) Y es así como nació esa palabra que define a un cuerpo muerto. Todos conocemos el famoso RIP de las lápidas: Requiescat in pacem o descansa en paz.

Podía haber un banquete (silicernium). Era entonces cuando se abría de nuevo un periodo de luto y se hacían rituales de purificación del hogar, contaminado por la presencia del fallecido: Se barría la casa, se purificaba con fuego y agua, se quemaban hierbas aromáticas, etc. El noveno día después de la muerte se volvía a la tumba y se celebraba un sacrificio y libaciones, seguido de un banquete, novendialis. A partir de ese momento la herencia podía repartirse y la familia volvía a ser pura.

Aunque la vida seguía, los muertos eran honrados periódicamente. Había una serie de festividades reglamentadas, al margen de actuaciones personales. Eran los Parentalia (que incluían los Feralia y los Caristia), los Lemuria, los Violaria, los Rosalia y los Larentalia. En estos días nefastos, los templos permanecían cerrados y no era de buen augurio el contraer matrimonio. Se ofrendaban flores (violetas, rosas) y alimentos como panes, vino, leche, etc. El paterfamilias debía de realizar ciertos rituales de protección del hogar, pues se pensaba que en esos días los espíritus campaban a sus anchas por el hogar, la ceremonia concluía con una exhortación a los muertos: “Manes de mis antepasados, ¡marchaos!”

Por último, os copio unos ejemplos de este tipo de ceremonias. En primer lugar vemos un gran funeral, acaecido según Suetonio a la muerte del Princeps Augusto (Octavio): “C. (Octavio había adoptado el trianómina de su tío abuelo César, por eso lleva esa inicial, que representa la palabra Cayo o César) Murió en la misma habitación que su padre Octavio, bajo el consulado de Sexto Pompeyo y de Sexto Apuleyo, el 14 de las calendas de septiembre, en la novena hora del día, a los setenta y seis años menos treinta y cinco días. Trasladaron su cuerpo de Nola a Bobilas, llevándole los decuriones de los municipios y de las colonias y viajando de noche a causa de la estación. En Bobilas fue entregado a los caballeros, que lo condujeron a Roma, depositándolo en el vestíbulo de su casa. El Senado quiso honrar su memoria, celebrando sus funerales con pompa extraordinaria; presentáronse al objeto numerosas proposiciones: unos querían que el cortejo pasara por el arco de triunfo, precedido por la estatua de la Victoria que está en el Senado, y por los jóvenes nobles de ambos sexos cantando himnos fúnebres; otros, que en día de las exequias se llevasen anillos de hierro, en vez de anillos de oro (como símbolo de duelo y modestia); proponían algunos que se encargase de recoger sus huesos a los sacerdotes de los colegios superiores. Uno propuso también que se trasladase del mes de agosto al de septiembre el nombre de Augusto, porque había nacido en el último y muerto en el primero; otro, que el tiempo transcurrido desde su nacimiento hasta su muerte se llamase siglo de Augusto y con este nombre se designase en los fastos. Se pusieron, sin embargo, límites a tales proposiciones. Sobre sus restos fueron pronunciados dos elogios fúnebres: uno por Tiberio, delante del templo de J. César, y otro por Druso, hijo de Tiberio, cerca de la antigua tribuna de las arengas; fue llevado en hombros por los senadores hasta el campo de Marte, donde le colocaron sobre la pira. Un antiguo pretor aseguró allí que había visto elevarse de entre las llamas hasta el cielo la imagen de Augusto. Los más distinguidos del orden ecuestre, descalzos y vistiendo sencillas túnicas, recogieron sus cenizas, depositándolas en el mausoleo hecho construir por él durante su sexto consulado entre el Tíber y la Vía Flaminia; habíalo rodeado de bosque, quedando desde aquella época convertido en paseo público.”

Este otro ejemplo refleja lo ocurrido tras la muerte de Cepión, el hermanastro querido de Catón, durante las guerras serviles de Espartaco.

“Cepión acababa de fallecer. Este golpe parece que le llevó con menos paciencia del que era de esperar de su filosofía, dando muestras de un profundo dolor, no sólo con derramar largo llanto y con abrazarse repetidas veces al cadáver, también con el gasto en los funerales y con las prevenciones de aromas, de ropas ricas llevadas a la hoguera y de un monumento labrado de mármoles de Paro, erigido en la plaza de Eno, que tuvo de costo ocho talentos. Hubo algunos que calumniaron esta magnificencia, comparándola con la severidad de Catón en todo lo demás, no haciéndose cargo de que en su misma entereza e inflexibilidad para los placeres, los terrores y los ruegos vergonzosos entraba mucha parte de dulzura y amabilidad. Con motivo de este duelo las ciudades y particulares poderosos le hicieron magníficos presentes en honor del muerto, de los cuales, no admitiendo dinero alguno de nadie, recibió los aromas y cosas de adorno, pagando su precio a los que las enviaban.”

En las imágenes, de arriba a abajo tenéis a las Parcas, las hilanderas del destino que tejían hasta que llegaba el momento de cortar el hilo de plata de la vida de cada humano. Un altar de Lares. casero. Un conjunto de Imaginum.

6/1/11

Supersticiones antiguas y modernas.


Salus!!
Ayer me conmovió un hombre que salía en las noticias, diciendo que había comprado un décimo de lotería para "El niño" con la terminación del número de la matrícula de su antiguo coche, porque necesitaba uno nuevo y pensaba que ello, iba a conseguir que le tocara la lotería y así, renovarlo.
En el mundo de los Mass Media, cuando podemos comunicarnos de las formas más avanzadas, manipular genéticamente, viajar por el espacio (cercano) o curar enfermedades que parecía imposible. En un mundo laico y científico y aún siguen las supersticiones.
Os lo comento, para que os sea más fácil sumergiros en un mundo Antiguo en el que la Religión politeísta, plagada de supersticiones y ritos propiciatorios y sobre todo, de supersticiones, dominaba a la sociedad y la política. Como veis, aún hay gente en la actualidad, que sigue haciendo cosas que nos recuerdan a la Antigüedad.
En el vivo, hay personajes más pragmáticos, como Cicerón y Marco Antonio o más supersticiosos, como Octavio o César pero en general, TODOS creéis en estos eventos terribles que pueden ocurrir en respuesta a determinados actos, rituales mal realizados o aparición de prodigios: La ruptura de ello podía provocara la ira divina y romper la ansiada Pax Deorum, provocando que el "pacto" con los dioses, que ha llevado tan lejos a Roma, se destruya, provocando el caos y el desorden. Me recuerda un poco la mitología de Stormbringer con su obsesivo trasfondo de la Ley y el Caos.
Hay tantas supersticiones que me sería imposible enumerarlas, pero a modo de ejemplo:
Al morir, se tenía que seguir el rito funerario familiar, ya fuera incineración o inhumación, pues si no se realizaba correctamente, el fallecido se convertía en un lemur que vagaría cual alma en pena eternamente.
En los nombramientos de cargos religiosos o políticos, se debía de realizar palabra a palabra y gesto a gesto el rito, y ante cualquier fallo, debía de volverse a comenzar desde el principio, pues si no se rompía la Pax y era mal augurio.
Cuentan las fuentes latinas, que antes de fundar una nueva ciudad, como Cádiz, se consultaban los augurios y si no eran propicios, se debía de abandonar la empresa (Cádiz se fundó al 3º intento por parte de los fenicios). Lo mismo ocurría antes de una batalla o de unas Selecciones, con lo que la importancia de augures y aruspex, era vital para la economía y la política y no sólo ante eventos religiosos.
En este blog, encontraréis vídeos y presentaciones sobre supersticiones, secretos, costumbres funerarias romanas, etc. Muy interesante la reconstrucción 3D de un templo romano, aunque paredes y columnas estaría pintadas. También el cubil de la Sibila y muchos otros posts: Sobre magia, los prodigios, etc. Incluso en "entradas antiguas" hay un post sobre las Saturnales, aunque las fechas que indican son ya de época de Augusto (que alargó la fiesta hasta el día 23 de diciembre, debido a su gusto por los juegos de azar y los regalos sorpresa).
Bueno, otro día más.
P.

4/1/11

Calendas de Maius, del año de Rodríguez y Zapatero

Feliciter!!!
Sólo quería felicitar a tod@s el año nuevo y recordar que estamos a tiro de mail para lo que queráis. Nos gustaría reunirnos con la mayor parte posible de jugadores de forma previa al vivo, pero para ello, tendríais que haber leído vuestros pjs y algo del blog (o todo, si fuera posible). Así, os surgirán dudas o aclaraciones, y pequeños matices, que por volumen de pjs, quizá no hemos podido incluir en la ficha.
Primero, podemos contestar por correo las cosas más fáciles y luego, podríamos quedar.
A partir del 27 de enero, tendré algo más de tiempo libre y me gustaría ir concertando "citas" con vosotros. Ya hablaremos para esas fechas.
Va ha haber un pequeño retoque de la lista de Pjs, que puede ser que incluya nuevos jugadores y otros, que no pueden venir. Ya os iremos comentando novedades, pero no serán muchas.
Gracias a aquellos que se están tomando tanto interés con sus personajes!! Y a los demás, mucho ánimo, que sabemos que no es fácil meterse en la piel de un romano de hace 2000 años, pero pensamos que el esfuerzo merecerá la pena.
¿Cómo vais con los disfraces?Espero que estupendamente y al menos, hayáis mirado algo. Recordad que aunque es Mayo, estaremos en el campo y por la noche, podéis pasar algo de fresco. Aunque los romanos llevaban calcetines bajo las sandalias como los guiris, así que muchos tendréis esa suerte. No os esperéis a última hora para pillar o hacer disfraz, que luego vienen los lloros (hay muchas comparsas y grupos, tipo casales, que van en bloque a comprar disfraces temáticos, que se agotan, y como este año les dé por los romanos...la llevamos clara).
Ya nos iréis diciendo cosas, que poco a poco se acerca la fecha ansiada: Las calendas de Maius, pero que para nosotros serán los Saturnales en diciembre...
¿César cruzará el Rubicón y la Historia se repetirá?O por el contrario, ¿surgirán nuevas alianzas que desbaraten el pasado? Nada está escrito en un rol en vivo. Es cosa vuestra.
Feliz año!!!
Pili.

17/12/10

Io, Saturnalia!!!


Io, Saturnalia era el grito que la gente entonaba por las pútridas calles romanas en un día como hoy, hace un par de miles de años. Os voy a recordar que ya subí un post con el significado de la festividad que hoy celebramos y podéis verlo aquí. Tan sólo quiero felicitaros en este día, tan deseado por patricios y esclavos, y que su gordo sustituto lapón os traiga buenos presentes, de acuerdo a vuestra posición ;)

Os comentaré algo sobre el "Rey de las Saturnales", pues será una parte importante del vivo y que os dará INFLUENCIA (para saber más sobre los efectos de la influencia en el vivo, pinchad aquí).

Tras los juegos y la comida del sábado, os vestiréis adecuadamente (durante los juegos recomiendo llevar túnicas, más cómodo que las togas) y cuando os veáis todos, votaréis para elegir a vuestro rey y reina de los Saturnales. Se valorarán aspectos como el esfuerzo durante los juegos, lo bien que se hayan realizado, los disfraces y la forma de llevarlos, etc. Ya os comentaremos más adelante la forma exacta de votar, pero no podréis votar por vosotros mismos, of course, aunque nada impide que pactéis con vuestro grupillo para que resulte elegido uno de vuestros aliados. No sólo tendrán alguna concesión en cuanto a influencia, sino que serán encargados de algunas cosillas más.

La elección del rey de las Saturnales era uno de los aspectos culminantes de la celebración. Juez destinado a imponer castigos en el entorno del juego, su figura contribuiría tras el banquete, y en medio de una ebriedad generalizada, a pluralizar el alborozo entre todos los miembros de la domus, tanto libres como esclavos. El hecho de que el rey de las Saturnales fuese muchas veces un esclavo, no constituía una graciosa concesión al estamento servil, sino un apartado del juego. Por otra parte, la alusión del texto al breve espacio de tiempo en el que podía reinar Saturno, incidía de nuevo en la cuestión del retorno a la normalidad tras el rito de inversión, convirtiendo la celebración en un paréntesis en el ordenamiento romano.

Era costumbre hacerse presentes en esta época, hecho que más tarde tomarían para sí los cristianos en Navidad. Os copio un texto de Suetonio sobre Octavio, ya convertido en Augusto, en donde se habla de esta festividad.

“Así, en las Saturnales y en otras épocas, a elección suya, enviaba a sus amigos regalos, consistentes en vestidos, oro, plata, monedas procedentes de todas partes, antiguas piezas del tiempo de los reyes o de fabricación extranjera, telas groseras, esponjas, pinzas, tijeras y otros objetos del mismo género, con inscripciones obscuras y de doble sentido. En sus comidas hacía sortear lotes de valor muy desigual, o bien ponía en venta cuadros vueltos al revés, dependiendo del azar que se realizaran o frustraran las esperanzas del comprador. Para cada cuadro existía una licitación, y los convidados se comunicaban unos a otros su buena o mala fortuna.”

11/12/10

Fundación mítica de Roma y temas relacionados (fecha AVC y pomerium).

Salve!!
A falta de una semana para la fecha de los Saturnales (NO del vivo, por si aún hay despistados que no se acuerdan que es en Mayo 2011), fecha de regocijo ciudadano, alegría, juegos, descontrol y regalos, os pongo un post en el que volvemos un poquito a la historia de Roma.
Esta vez os hablo de los mitos de fundación de la ciudad y lo que la Historia dice sobre el tema, de forma bastante concisa. Es interesante que conozcáis vuestro pasado, pues siempre puede influir el vuestro presente de una u otra forma.
Espero que os guste.
P.

“Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos, que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo.”

Homero, La Odisea

Leyendas

La leyenda sobre la fundación romana tiende a relacionar al naciente pueblo con las entidades más eminentes de su época, para poder "demostrar" que su gran éxito depende también de su origen especial, o para completar su reputación, con referencias de primera clase. Los romanos reelaboraron su historia durante la fase final de la República, momento del vivo, como por ejemplo, los familiares de César insistían provenir de Venus o los de Marco Antonio, que se autodenominó . Sin embargo, esta historia es una historia completa, y la tradición romana entera está basada en ella. Hay varias versiones de esta leyenda; la siguiente versión se considera comúnmente como la principal.

Origen de Roma.

Bajo órdenes del príncipe Aeneas o Eneas, el derrotado ejército troyano cruzó el mar Mediterráneo para alcanzar las costas del Lacio. Se asentaron probablemente entre el moderno Anzio y Fiumicino, al sudoeste de Roma. Más comúnmente se supone que arribaron a Laurentum (o Larentum); otras versiones dicen que arribaron a Lavinium, un lugar nombrado como la hija del rey Latino.

Latino, sabio rey de los latinos, los hospedó, dejando que reorganizaran su vida en el Lacio. Su hija Lavinia había sido prometida a Turno, el rey de los Rutuli, pero Latino prefirió ofrecerla a Eneas; Turno consecuentemente le declaró la guerra. El resultado fue la muerte de Turno y la captura de su gente. Ascanio, el hijo de Eneas, fundó Alba Longa y fue el primero en una larga serie de reyes.

El rey Procas fue el padre de Numitor y Amulio. Con la muerte de Procas, Numitor se convirtió en rey de Alba Longa, pero Amulio lo destronó y lo mandó a prisión; también forzó a que Rea Silvia (hija de Numitor) se hiciera sacerdotisa del culto a Vesta. Durante muchos años Amulio fue rey.


La leyenda de Rómulo y Remo:

Marte tuvo dos hijos con Rea Silvia. Amulio mandó a un siervo a matar a los recién nacidos gemelos. Pero el siervo los puso en una bolsa que dejó en el Tíber, para que fuesen arrastrados. Los gemelos fueron transportados por el río y arribaron a las orillas de un lugar. Aquí fueron salvados por una loba, Luperca, que los amamantó.

Cerca, en una vivienda muy pobre, vivía un viejo pastor llamado Faustulo y su esposa Aca Larentia. El pastor encontró a dos bebés, los llevó a su casa, y los adoptó. Cuando se hicieron adultos, los hermanos fueron informados de su historia, y el pastor les dijo que no los habían tenido, así que regresaron a Alba Longa, mataron a Amulio, y liberaron a su abuelo Numitor, devolviéndolo al trono.

Rómulo y Remo se propusieron edificar una nueva ciudad, en el mismo lugar en el que fueron encontrados por la loba. Decidieron que uno construiría el pueblo mientras que el otro ayudaría. Así que empezaron a preguntarles a los dioses, para informarse quién iría a dirigirla.

Rómulo se fue a la cima del monte Palatino; Remo a la cima del Aventino. Rómulo se convenció de que él había sido seleccionado por los dioses, así que tiró su lanza en el monte para encontrar el lugar; cuando estaba en la tierra, la lanza (la cual era de madera) inmediatamente se convirtió en el Corniolus, el árbol sagrado de Roma.

Para la fundación siguieron los ritos tradicionales de su época para fundar ciudades. Con la ayuda de una vaca y un toro blanco, usó un arado para trazar la cerca de la ciudad. Remo saltó sobre el surco, violando la muralla, lo cual era una especie de sacrilegio, pues la muralla se trazaba desde el primer momento para ser inviolable.

Y de acuerdo con la tradición, Rómulo lo mató a espada, para que los dioses no permitieran que en el futuro la muralla fuese violada de nuevo. Rómulo fue el primer rey romano, y reinó hasta que desapareció durante una tormenta, llevado por su padre Marte, según la leyenda.

Ya desde Homero (S. VIII a. C. Aprox), se sabe por tradiciones muy vetustas que uno de los primeros dioses adorados en el Lacio fue Saturno, que huido del Olimpo por culpa de Júpiter, llegó a esta zona y fue acogido por Juno. Cuando Roma no era más que “la cuadrata”, aquella pequeña ciudad-estado fundada por Rómulo, se instauró el culto al dios único, Saturno.

Bendijo a los habitantes de estas tierras con infinidad de conocimientos, que los hicieron grandes, como la buena forma de cultivar y recolectar, de ahí que se le represente con una hoz, aunque esta simbología está ligada también a su poder sobre el Tiempo, pues Saturno es el segador de vidas. También se le asocia a la hoz, debido a que Júpiter castró a su padre con esta herramienta, de cuya espuma caída al mar, surgió Venus.

El reinado de Saturno fue anterior a los actuales cultos. Dio a los primitivos romanos las primeras leyes y la fuerza y la determinación de conquista. Se supone que Saturno abdicó del trono en favor de sus tres hijos y una hija, Júpiter, Plutón, Neptuno y Juno; tras esto, miles de otros dioses y semidioses fueron creados y el calendario de dioses creció tan rápido como los habitantes de Roma.

Otros dicen que Júpiter dio un golpe de Estado celestial contra su padre, tras vencer a los Titanes y le arrebató su lugar por derecho. Por ello está confinado con cadenas en su propio templo (Aedes Saturnus), situado en la parte occidental del Foro. Sólo en las fiestas de las Saturnales del 17 de diciembre, le soltaban simbólicamente sus ataduras mágicas por un día.

Conciliación de las dos leyendas:

Mientras que el cuerpo principal de la leyenda ha permanecido más o menos invariable desde su creación, algunos detalles han cambiado, principalmente para juntar las ligeramente divergentes versiones y corregir varios puntos, en cuanto a tiempo y geografía. También las antiguas leyendas locales, poco a poco fueron elaboradas para alcanzar armonía con la historia principal. El efecto de estas intervenciones sobre la leyenda son considerablemente evidentes.

Una de las más tempranas versiones (del siglo V a. C.) es la del griego Helánico de Lesbos, y generalmente es reportada junto con la versión de Damastes de Sigeo. En esta versión, el fundador del pueblo fue Eneas. Estas versiones sobrevivieron hasta el 509 a.C. (año considerado en el que comienza la república romana, tras la época de los reyes), cuando fue percatado que, como habían existido 7 reyes romanos y Rómulo fue el primero, existía un hueco entre el siglo VIII de los primeros reyes y el siglo XII de la caída de Troya.

Así que como Rómulo no podía ser hijo de Iulo, sólo quedaba como un distante descendiente. El tiempo entre Ascanio y Rómulo fue "llenado" con la serie de los reyes de Alba Longa. Eneas pudiera haber llegado a las costas del Lacio durante el reinado de Latino (rey de los latinos), para poder llegar a un acuerdo con las leyendas locales.

Entonces Marte tenía que ser añadido para poder honrarlo, así que Rómulo se volvió un descendiente (por parte de padre) de Marte, mientras que por parte materna Rea Silvia estaba conectada con Eneas mediante la dinastía de Alba Longa. La condena de los hijos de Rea Silvia es sólo una de las varias recolecciones de leyes divinas, de la religión que tan profundamente entró en la vida romana.

La versión histórica:

Se supone (con cierta probabilidad) que entre los siglos X y VII a.C., Italia central estaba poblada por los dos grupos principales en que se dividían los italianos: los osco-umbros y los latinos. Latium Vetus (el antiguo territorio del Lacio) estaba poblado por

etruscos, volscos, sabinos, ecuos, rútulos y ausonios.

Entre ellos, los latinos desarrollaron una sociedad organizada, la cual fue la principal fuente de la población romana. Los latinos originalmente se quedaron en Colli Albani (los montes Albanos, en la moderna Castelli), de unos 30 a 80 km al sudeste del monte Capitolino). Luego bajaron hacia los valles, los cuales ofrecían mejores tierras para la agricultura y la ganadería.

Las zonas inmediatas al río eran muy favorables y además ofrecían recursos estratégicos notables, ya que el río formaba una frontera natural por un lado, mientras que los montes daban un resguardo defensivo del otro. Esta posición también daba a los latinos control sobre el río (y su posible tráfico comercial y militar), desde el natural punto de observación en la isla Tiberina (la isla situada frente al actual Trastevere). También se podía controlar el tráfico terrestre, ya que Roma se situaba en la intersección de los principales caminos al mar desde Sabinia (al sureste) y Etruria (al noroeste).

Se supone que el desarrollo del asentamiento comenzó con diferentes poblaciones separadas (borgate), situadas en los montes, las cuales se unieron para formar Roma. Estudios recientes sugieren que el monte Quirinal fue muy importante en los tiempos antiguos. El primer monte en ser habitado parece haber sido el Palatino (lo que confirma la leyenda), que está en el centro de la Roma antigua. Sus 3 crestas, los montes menores Palatium, Cermalo o Germalo, y Velia) se unieron con las 3 crestas del Esquilino (Opio, Cispio y Fagutal), y luego los pueblos sobre el monte Celio y la Subura (entre los montes de Rione Moderna, Monti y Opio).

El territorio sagrado de esta federación llamada pomerium[1], encerraba a la llamada Roma Quadrata (cuadrada). Ésta sería extendida con la inclusión del monte Capitolino y la isla Tiberina ya cuando Roma se convertía en un oppidum, un pueblo fortificado. El Esquilino todavía era una población satélite.

Los romanos ocuparon las siete colinas, pues mucho del terreno de los valles era pantanoso, aunque con el tiempo, las obras públicas y los desechos, se convirtió en transitable. Por ello, los más pobres se instalaron en los valles y partes bajas de las laderas, mientras que los patricios estaban en la cima, no sólo de la pirámide social, sino literalmente.

Los puentes entre pantanos y afluentes fueron un elemento tan importante, que se convirtió en algo sacro y de ahí surgió el cargo de Pontifex Maximus.

La Eneida de Virgilio, es una importante fuente de información sobre las versiones "oficiales" de algunos sucesos históricos de aquel tiempo.

Fechas: Ad Urbe Condita o AVC: ("Desde la fundación de la ciudad".)

Durante la República Romana, varias fechas fueron dadas para la fundación de la ciudad, todas en el intervalo entre 758 a.C. y 728 a.C. Finalmente, bajo el Imperio Romano la fecha sugerida por Atticus y Varro, (753 a.C.) fue acordada, pero en los fasti capitolini, un listado de los principales sucesos ocurridos en los dominiosromanos, el año dado fue 752.

Mientras que los años variaban, todas las versiones estaban de acuerdo en que la ciudad fue fundada el 21 de abril, un día santo dedicado al sagrado culto de Pales, diosa de los pastores y en su honor, Roma celebraba el parritta (o palilia).

Por lo tanto, el año 1 de era cristiana equivale al año 754 ab urbe condita. Esta expresión era utilizada por los ciudadanos de Roma para la datación de sus hechos históricos. 703 AVC será el año del vivo.

Sin embargo, a efectos prácticos, los romanos distinguían las fechas según el cónsul o monarca a la sazón en el poder. Así, para designar el año 216 a. C., solía decirse el "año de Lucio Emilio Paulo y Cayo

Terencio Varrón", o, para indicar el 44 a.C., el "quinto consulado de Julio César".

El nombre de Roma:

El origen del nombre de Roma se considera generalmente que se proviene de Rómulo, pero hay otras hipótesis. Una de ellas se refiere a Roma, que sería la hija de Eneas o Evandro.

También puede rastrearse un origen etrusco, que apuntaría a la gens[2] etrusca Ruma, o a Rumon, nombre etrusco del río Tíber. Estudios recientes parecen darle preferencia a una raíz de origen indoeuropeo con significado de "río"; Roma en ese caso significaría "el pueblo sobre el río".

Roma es también llamada "las urbes" o “La Vrbs”, y este nombre (que después en latín significaría genéricamente cualquier otro pueblo) viene de "urvus", la ranura cortada por un arado, aquí, por la de Rómulo.



Efectos jurídicos del pomerium.

  • Los magistrados que tenían imperium no tenían poder absoluto dentro de los límites del pomerium. Podían sentenciar a un ciudadano a ser azotado, pero no a muerte. Esto se simbolizaba quitando las hachas de las fasces que llevaban los lictores del magistrado. Sólo en un caso se detentaba el poder absoluto y era tras un Senatus consultum ultimum, en el que se designaba a alguien para ser dictator y solucionar el problema en un plazo de 6 meses o se nombraba a otra persona única que tomaba decisiones plenas, como ocurrió en el 63 a. C. con Cicerón de cónsul y Catilina de conspirador.
  • Existían restricciones religiosas y políticas que impedían que cualquier soberano extranjero pudiera entrar dentro del pomerium. Como resultado de ello, las visitas de estado resultaban extrañas: Cleopatra, por ejemplo, nunca llegó a entrar realmente en la ciudad de Roma cuando fue a visitar a Julio César.
  • Estaba prohibido enterrar a los muertos dentro del pomerium.
  • Los promagistrados (procónsul, propretor, etc.) provinciales tenían prohibido atravesar el pomerium, y renunciaban a su imperium en el momento en que lo cruzaban (como si fuese una forma de demostrar la prohibición que entrasen ejércitos en lo más sagrado de su nación). Como resultado, un general que estuviese esperando a celebrar un triunfo con sus tropas victoriosas debía esperar fuera del pomerium. El lugar más cercano donde se podían asentar las tropas era en Campo de Marte, pero no cabría más de una legión.
  • Los Comicios Centuriados, una de las asambleas romanas que provenía originalmente de las votaciones de batallones militares de las legiones, se requería que se reuniesen en el Campo de Marte, fuera del pomerium.
  • Las armas también estaban prohibidas dentro del recinto sagrado, por razones religiosas y consuetudinarias. Los Guardias Pretorianos (posteriores a nuestro vivo) sólo estaban autorizados a llevar ropas civiles (la toga), y se les denominaba en ese caso cohors togata. Sin embargo, era posible (y habitual) llevar dagas a escondidas (caso de los sicarios).

[1] El pomerium ("pasado el muro") eran los límites sagrados de la ciudad. En términos legales, Roma sólo existía dentro del pomerium, siendo todo lo que estaba en el exterior tierras que pertenecían a Roma (pero no eran Roma). Según la leyenda, el pomerium fue inaugurado por Servio Tulio, pero no seguía la línea de la Muralla Serviana, por lo que no es probable que realmente hubiese sido él quién estableciese la frontera sagrada.

El pomerium no era una muralla, sino que se trataba de una línea imaginaria, definida legal y religiosamente y marcada con mojones. No abarcaba toda el área metropolitana, y ni tan siquiera abarcaba las proverbiales Siete Colinas (el Palatino estaba dentro, pero el Capitolino y el Aventino no lo estaban). La Curia Hostilia y el pozo de los Comitia en el Foro Romano, dos localizaciones extremadamente importantes del gobierno de la ciudad y su imperio, estaban dentro del pomerium.

[2] Gens: Conjunto de familias en torno a un mismo nomen, que en teoría indicaría la presencia de un antepasado común a todas ellas. La pertenencia a una determinada gens comprendía una serie de derechos y obligaciones, con respecto al resto de miembros.

El deber de socorro mutuo, el derecho a poseer las propiedades de la gens, a ser sepultado en el lugar común, o la prohibición de contraer matrimonio con un miembro de la misma gens.

Hay que destacar que el origen del Derecho sucesorio romano se basa en la idea de que los bienes de los integrantes de una misma gens, deben permanecer dentro de ella, cuando se produce una transmisión patrimonial mortis causa (causado por el fallecimiento de alguien, como por ejemplo, testamentos y herencias).

26/11/10

Esclavitud en Roma

Ave, quirites y milites!!!
Debido a que hay bastantes esclavos en el vivo, os voy a comentar un poco de ellos. He bajado un artículo de internet que estaba muy bien documentado y le he añadido unos retazos más de información de mi cosecha. He dejado los links, por si queréis pinchar en ellos y abundar en los conceptos relacionados.
Este artículo es interesante para esclavos, para que conozcan un poco su duro estatus, como para los dueños, y el conocer cómo tratarlos. Recomiendo el primer capítulo de Roma (la serie de HBO), en la que sale una escena reveladora: Octavio es manchado levemente por un esclavo mientras habla con su amada madre, y sin dejar de hacerlo o mirarle si quiera, le suelta un bofetón (de esos del revés y muy elegantemente) que lo deja muñeco.

ESCLAVITUD EN ROMA

La sociedad romana, a lo largo de toda la historia de su dominio sobre el Mediterráneo, Europa, África y Asia, fue esencialmente esclavista, y tanto su economía como su estructura social se basaba en un sistema de clases donde el esclavo constituía el escalón más bajo de la sociedad.

La economía romana, como su sociedad, dependían del trabajo de esclavos, que eran fundamentales en los latifundios, minas e industrias. Esta economía aumento a partir del siglo II, gracias a las victorias de Julio César, que puso en subasta a aproximadamente un millón de esclavos durante la Guerra de las Galias (58-51 aC.) En Delos, llegaron a subastarse hasta diez mil esclavos en un solo día. La gran afluencia de esclavos provenientes de las batallas, hacía bajar considerablemente su precio. En la imagen de la derecha se ve una escena de venta de una bella esclava.

Delante del templo de Pietas, estaba la columna lactaria, donde eran depositados los bebés abandonados para que alguien los adoptara. Esto casi nunca ocurría, si no que los recogían personas que los convertían en esclavos si eran hombres, y en prostitutas si eran mujeres. Los niños inútiles, deformes o débiles eran eliminados. El niño adoptado tomaba el apellido del nuevo padre y los libertos tomaban el nomen de su dominus.


Cuando una esclava tenía un hijo, era responsabilidad de su amo aceptarlo en la familia. Que lo matara, si no era aceptado, no estaba mal visto, aunque en época republicana tardía ya no se veía bien, aunque seguía realizándose a veces.

Los esclavos de ciudad solían tener familia y una gran autonomía.

Manumisión, en la antigua Roma, es el nombre que recibía el proceso de liberar a un esclavo, tras lo cual se convertía en un hombre libre o, incluso, en un ciudadano romano con plenos derechos. Podían lograr la manumisión de diferentes formas:

  • Con su propia muerte - bastante irónico - cuando lo liberaban para que tuviera un entierro de hombre libre.
  • Per testamentum: Con la muerte de su amo, en cuyo testamento solían liberar a sus esclavos como muestra de generosidad. Cuando eran liberados de este modo, se les dejaba alguna propiedad o dinero.
  • Comprando su libertad, ya que después de haber pasado años de intermediario de su amo en los negocios, podían ganar un peculio.
  • Per vindicta (juicio): Por declaración ante un magistrado. Amo y esclavo defendían su libertad ante un magistrado. Si era aceptada, se le ponía un bastón en la cabeza como señal de su libertad.
  • Per Ecclesia: Cuando interviene la Iglesia pública y se le libera durante ciertas fechas de culto, como las Saturnales.
  • Formas no solemnes: En la casa se le consideraba libre y podía compartir la mesa (Per mesom), o ser liberado por carta (Per epistolam), etc. Aquí se incluyen las liberaciones de algunos gladiadores muy famosos, que conseguían su libertad por aclamación popular, tras un gran número de combates invictos.

Muchos emancipados permanecían en sus casas haciendo las mismas labores, aunque con mayor dignidad.

Los esclavos eran propiedad absoluta de su dueño y se consideraban objetos respecto a la ley. Carecían de personalidad jurídica, de propiedad y hasta de familia propia, porque su matrimonio, aún conseguido con el permiso del amo, se consideraba un simple concubinato, y los hijos eran propiedad del amo. Los esclavos domésticos eran recibidos con una ceremonia, y se les purificaba echándole agua sobre su cabeza.

Funciones: Eran muy diversas o podían estar especializados en algunas tareas en particular. Ayudaban al amo a ponerse la toga, pues era una labor de gran complicación. Cuidaban del aspecto, maquillaje y peinados de las damas. Eran los encargados de recibir a los invitados, recogerles la toga y los zapatos y ofrecerles un baño caliente o un lavado de pies. Los más guapos y de mejores modales servían la comida vestidos de colores vivos, que contrastaban con sus cabelleras, con las que a veces sus amos se secaban las manos durante el banquete. Los más agraciados servían el vino y cortaban los manjares mientras que los que limpiaban los platos y recogían las mesas iban peor vestidos. A cada invitado, se le adjudicaba un esclavo servus ad pedes que permanecía a sus pies. Los que nacían como esclavos y eran educados, formaban una clase privilegiada entre la servidumbre. No se les permitía entrar a representaciones teatrales, pero eran enviados a “hacer cola” y reservar los mejores asientos para sus amos.

A los esclavos se les adjudicaban las tareas de acuerdo a su nivel cultural. Había muchos esclavos griegos de gran cultura, que hacían desde tareas administrativas hasta educar a los hijos. Incluso algunos eran secretarios personales de sus amos e incluso les ayudaban en las campañas electorales. Dentro de esta función, había unos especializados en susurrar a sus Dominus los nombres, relaciones familiares, cotilleos diversos, etc. De aquellos que se le acercaban, para que el candidato pudiera saludarles adecuadamente, preguntar si su hijo estaba mejor de las fiebres o si su esposa ya había vuelto de su villa. Era el nomenclator, aunque algunos personajes, no los usaban, como Cicerón o César, pues tenían una memoria excepcional.

A los esclavos se les podía poner un collar con una placa en la que se leería “tenemene fucia et revo cameadomnum et viventium in aracallisti” traducido como "detenedme si escapo y devolvedme a mi dueño". Se solía grabar también el nombre del dueño tras esta frase, pero los esclavos mejor considerados, la llevaban bajo las ropas o incluso, las dejaban en la domus cuando salían.

Un tipo especial de esclavo era el gladiador, que eran considerados como esclavos a efectos legales, pero que si eran buenos luchadores, enardecían a la plebe y eran tratados como personajes famosos: La gente se peinaba como ellos, pues imponían modas, se hacían pintadas callejeras ensalzándolos, e incluso podían presionar a sus dueños para que fueran liberados. La plebe romana era muy convincente cuando deseaba. En la imagen a la izquierda, se ve a un gladiador, cuidado por un carísimo galeno (médicos de la época, si se les puede denominar así), que revela los cuidados que recibían estos esclavos con un estatus especial.


El precio de un esclavo nos llega a través de Catón, y sabemos que era de promedio unos mil quinientos denarios, siempre dependiendo de sus atributos personales, capacidades y conocimientos y de la abundancia o no de esclavos en el mercado. En el momento del vivo, aún no habían bajado demasiado los precios, pues el grueso de esclavos capturados por César y los suyos en Alesia, estaba por llegar.