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29/4/11

Provincias y territorios.



Cuando ya no falta nada para que esto empiece...os voy a hacer un pequeño repaso de los territorios que tiene Roma en la actualidad del vivo y su división territorial en provincias, más que nada por los militares que hay en juego, que supongo que gozarán mirando lo extenso del mapa que han conquistado.

Os adjunto dos mapas de los más exactos que he encontrado, aunque no son una maravilla...

Os copio el listado de la wiki en inglés, que está correcto:

List of Republican provinces

Se agrupaban en 10: Hispania Ulterior, H. Citerior, Galia Transalpina, Macedonia y Grecia, Asia, Cilicia, África y Cirenaica, Sicilia, Cerdeña y Córcega. La propia península Itálica no sería dividida en regiones hasta tiempo después. Cada una contaría con su procónsul, que habitualmente serían los dos cónsules y los 8 pretores que dejaban el cargo.

25/4/11

OVACIÓN contra TRIUNFO


Los romanos contemplaban el triunfo como algo muy importante y con muchos requisitos, estipulados legalmente. Pero a veces, un general conseguía una gran victoria que por la razón que fuera, no encajaba en estas estrictas normas y sólo era homenajeado con una ovatio u ovación.

Las ovaciones se otorgaban cuando no se había declarado una guerra entre estados enemigos, cuando un enemigo era considerado inferior (rebeliones de esclavos o piratas, por ejemplo) y cuando el conflicto en general, se resolvía con poco o ningún derramamiento de sangre o sin peligro para el propio ejército.

La ovación consistía en una fiesta menor. El ovacionado no entraba a la Ciudad en carro, sino a pie. En vez de trompetas, se tocaban flautas y no podía lucir los laureles, sino una humilde corona de mirra o mirto. Y no tenía derecho a lucir la toga picta (en púrpura con estrellas doradas), sino una simple toga praexeta, como si de un Senador corriente se tratase. Además, no era precedido por los Senadores ni se dejaba que los soldados acompañasen al General.

En las ovaciones tampoco estaba permitido el grito de los triunfos: “Ave, Imperator”.

El ejemplo cercano más importante, fue el año en que Craso venció a Espartaco y Pompeyo aplastó la revuelta de esclavos en el Norte (71 A. C. o 683 AVC). A Craso no se le concedió el triunfo pues no conquistó nuevos territorios, sino que retomó ciudades que ya eran de Roma. Por supuesto que la mayor influencia político militar de Pompeyo, al que sí se le concedió el triunfo, tuvo algo (o mucho) que ver. Craso, a pesar de la poca dignidad de celebrar una ovación, mientras a Pompeyo le daban el triunfo el mismo día, aceptó celebrarla.

En el vivo hay dos personajes que optan a un triunfo: César, por sus conquistas en las Galias y Cicerón, por su campaña contra los Partos en Cilicia. El Senado no concedería dos triunfos en ningún caso. Haced cálculos y planificad vuestras estrategias.

Lista de cónsules


Hola!!!

El vivo se acerca sin darnos cuenta y por eso os estoy subiendo a toda prisa datos que no me gustaría que cayesen en saco roto. En este caso, es una lista con los cónsules de los últimos tiempos. Ya os hablé en un post muy anterior sobre la importancia de ser cónsul. Ahora, os comento lo necesario para comprender el porqué de la lista.

Ante todo, he puesto en negrita a aquellos personajes que juegan el vivo. El numeral romano al lado de algunos nombres, indica el nº de consulado.

Como veréis, se han quedado muchos pjs importantes por el camino, pues no podíamos traer la Senado entero!!! Además, hay que relacionar la lista de cónsules con las tramas políticas del vivo. El año está a punto de acabar y en enero, comienza la candidatura y la campaña electoral de los candidatos que se anoten hasta final de año. En verano, sería su elección y no ejercerían el cargo hasta el año siguiente, ya nos ponemos en el año 49 a. C. Este año, es cónsul Cayo Claudio Marcelo y el año 50, lo será su primo, homónimo del pj del vivo, no os confundáis.

Pero debido a que aún faltan unos días para poderse apuntar como candidato al consulado del año 49, es algo con lo que se podría y debería de negociar durante el vivo. Esto podría hacer cambiar los listados. de candidatos. Las candidaturas, solían defenderse en parejas y César, quiere presentarse y aún no tiene pareja...Con eso lo digo todo.

No lo olvidéis, que podría ser algo decisivo para el resultado final del vivo. La suerte aún NO está echada.

Los que faltáis por pagar, idlo haciendo, porfa y no olvidéis avisarnos de la transferencia y de las comidas que haréis, que tengo que llamar al hombre que nos cocina cuanto antes.


LISTA DE CÓNSULES

AÑO

91 Sextus Iulius Caesar y Lucius Marcius Philippus

90 Lucius Iulius Caesar y Publius Rutilius Lupus

89 Gnaeus Pompeius Strabo y Lucius Porcius Cato

88 Lucius Cornelius Sulla I y Quintus Pompeius Rufus

87 Lucius Cornelius Cinna I y Gnaeus Octavius

86 Lucius Cornelius Cinna II y Gaius Marius VII

85 Lucius Cornelius Cinna III y Gnaeus Papirius Carbo I

84 Lucius Cornelius Cinna IV y Gnaeus Papirius Carbo II

83 Lucius Cornelius Scipio Asiaticus y Gaius Norbanus

82 Gnaeus Papirius Carbo III y Gaius Marius

81 Gnaeus Cornelius Dolabella y Marcus Tullius Decula

80 Lucius Cornelius Sulla II (Sila) y Quintus Caecilius Metellus Pius

79 Appius Claudius Pulcher (Clodio) y Publius Servilius Vatia

78 Marcus Aemilius Lepidus y Quintus Lutatius Catulus

77 Mamercus Aemilius Lepidus Livianus y Decimus Iunius Brutus

76 Gnaeus Octavius y Gaius Scribonius Curio

75 Gaius Aurelius Cotta y Lucius Octavius

74 Marcus Aurelius Cotta y Lucius Licinius Lucullus

73 Gaius Cassius Longinus y Marcus Terentius Varro Lucullus

72 Gnaeus Cornelius Lentulus Clodianus y Lucius Gellius Publicola

71 Publius Cornelius Lentulus Sura y Gnaeus Aufidius Orestes

70 Marcus Licinius Crassus I y Gnaeus Pompeius Magnus I

69 Quintus Caecilius Metellus Creticus y Quintus Hortensius (Hortensio)

68 Lucius Caecilius Metellus y Quintus Marcius Rex

67 Manius Acilius Glabrio y Gaius Calpurnius Piso

66 Manius Aemilius Lepidus y Lucius Volcacius Tullus

65 Lucius Manlius Torquatus y Lucius Aurelius Cotta

64 Lucius Iulius Caesar y Gaius Marcius Figulus

63 Gaius Antonius y Marcus Tullius Cicero

62 Decimus Iunius Silanus y Lucius Licinius Murena

61 Marcus Valerius Messalla Niger y Marcus Pupius Piso Frugi Calpurnianus

60 Lucius Afranius y Quintus Caecilius Metellus Celer

59 Gaius Iulius Caesar I y Marcus Calpurnius Bibulus

58 Lucius Calpurnius Piso Caesoninus y Aulus Gabinius

57 Publius Cornelius Lentulus Spinther y Quintus Caecilius Metellus Nepos

56 Gnaeus Cornelius Lentulus Marcellinus y Lucius Marcius Philippus

55 Marcus Licinius Crassus II (Craso) y Gnaeus Pompeius Magnus II

54 Appius Claudius Pulcher (Clodio) y Lucius Domitius Ahenobarbus

53 Marcus Valerius Messalla Rufus y Gnaeus Domitius Calvinus I

52 Quintus Caecilius Metellus Pius Scipio y Gnaeus Pompeius Magnus III

51 Marcus Claudius Marcellus y Servius Sulpicius Rufus

50 Lucius Aemilius Lepidus Paullus y Gaius Claudius Marcellus

49 Lucius Cornelius Lentulus Crus y Gaius Claudius Marcellus

13/4/11

La Cumulatio.

Los romanos republicanos, tenían muy clara una idea en su cabeza: No querían bajo ningún concepto el volver a los tiempos en los que Roma estaba gobernada por un solo hombre, que tenía en sus manos todos los poderes: Político, judicial, militar y religioso.

Al principio, Roma era gobernada por reyes justos, que escuchaban a su pueblo, como Servio Tulio, el gran legislador o Numa, reformador religioso (en la imagen de la moneda a la derecha, junto a Ancio Marco). Pero cuando Tarquinio el Soberbio subió al poder, los romanos sufrieron en sus carnes la cumulatio de poderes que le habían dado al rey: Tarquinio usó la violencia, el asesinato y el terror para mantener el control sobre Roma como ningún rey anterior los había utilizado, derogando incluso muchas reformas constitucionales que habían establecido sus predecesores. Rey se convirtió en sinónimo de tirano para los romanos.

A pesar de que en la época en la que se desarrolla el vivo es muy lejana de aquellos tiempos (Tarquinio se dice que murió alrededor del 495 a. C. y el vivo se desarrolla en el 50 a. C.), el recuerdo negativo de los tiranos seguía vivo e incluso se había arraigado más profundamente, convirtiéndose en parte de la ideología de todo buen romano. A esta niebla del tiempo, como la que nubla la visión de los humanos comunes de la Iliada, se añadía la pérdida de toda la documentación de épocas anteriores al 390 a.C., momento en que los galos, saquearon Roma. La leyenda era más cercana a lo que creían los romanos, que a la propia realidad del Regnum Romanorum.

Por ello, erigieron estatuas a la gens de Bruto, que se libraron del último rey, el tirano Tarquinio. Para asegurarse que ningún romano acumulaba demasiado poder, todos los cargos fueron colegiados, incluso los religiosos y los consulados (cargo más importante políticamente en Roma) eran compartidos por dos hombres y se cambiaban anualmente. Se dividieron en multitud de magistraturas, las múltiples funciones acumuladas por el rey y se conformó poco a poco el actual cursus honorum. El derecho a votar para elegir a los cargos políticos se convirtió en algo de gran prestigio, signo indudable de la ciudadanía romana.

Todo ello, se hacía para evitar la denominada cumulatio o acumulación de poder en un solo hombre. Por ello, los Senadores optimates tienen tantas reticencias a las últimas actuaciones de César, ya que ha obviado las órdenes políticas del Senado, tiene gran poder militar y es el mayor cargo religioso de facto (Pontifex Maximus).

Hasta el mismo César o su sucesor, Octavio, intentaron mantener la ilusión de la continuidad de las magistraturas y del status quo, para no violentar en exceso la ideología de los romanos. Nunca fueron denominados Emperadores ni Reyes: César fue Dictator y Octavio, Princeps.

Sobre los tiempos de la Monarquía:

http://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_de_Roma

11/4/11

Algunas figuras clave en Roma: El censor romano, el augur y el tribuno de la plebe. Las Vestales.

Hoy comentaré de forma muy resumida estas instituciones político religiosas de los romanos de la república, pues pueden tener relevancia en el vivo, ya sea por intervención directa o indirecta.

El censor romano era el máximo cargo al que se podía optar en política tras haber sido cónsul. Sus tareas principales eran realizar el censo de población, a la que agrupaban por riqueza (siempre sin contar con las mujeres, excepto aquellas con derechos sobre herencias) y velar por la moralidad de la población, de donde viene el actual término de “censura”. Eran dos censores elegidos cada 5 años, pero que sólo actuaban durante 18 meses.

Dentro de sus responsabilidades estaban el guardar los listados de votantes, asignar a los nuevos votantes en diferentes tribus, asegurarse que las tribus patricias tuvieran la mayoría en las votaciones. Además, deciden quién era ciudadano o no: El privilegio de la ciudadanía tenía privilegios y si ponían una marca negra junto al nombre de alguno por conducta inmoral, era peligroso, puesto que se le puede expulsar del Senado, impedía el derecho al voto, cancela contratos y acuerdos estatales, revoca licencias para abrir negocios, etc. Esa odiada marca, podía arruinar la vida política, económica, social y militar de cualquiera en Roma. Pero aún había más. Si el personaje en cuestión era especialmente odiado por el censor, se podía convocar a cualquiera ante un comité especial del Senado, que investigaba su moralidad. Las investigaciones se eternizaban paralizando totalmente la vida del acusado. Acusaciones típicas eran el soborno, conspiración, traición, corrupción, falsificación de documentos, malversación de cargos, etc.

Por ello, los romanos elegían a políticos muy íntegros para el cargo, puesto que podían destruir el futuro de cualquiera.

Los augures eran parte de un colegio sacerdotal, pero con grandes implicaciones políticas, pues estudiaban los libros de la disciplina etrusca para poder interpretar para los magistrados los “prodigia” o sucesos antinatura, que eran el mensaje de los dioses descontentos. Estos mensajes eran transmitidos al Senado y sus magistrados, que debían de seguir sus consejos, para evitar romper el pacto divino o Pax Deorum y así, tenían en sus manos innumerables situaciones del mundo político, militar y social, puesto que si los augurios eran nefastos, se podían suspender o emprender acciones tan relevantes como juicios, votaciones, selecciones y guerras.

Al vivo acudirá uno de los augures más reputados de Roma, Marco Valerio Mesala Rufo.

El tribuno de la plebe era un cargo que surgió tras las revueltas sociales de los plebeyos y fue ganando atribuciones con el tiempo. Llamados Tribuni Plebis y que no hay que confundir con los tribunos militares ya existentes, con funciones en el ejército. El tribunado era sacrosanto (sacrosanctitas), lo cual significa que quien la ocupase estaría protegido de cualquier daño físico, y que tendría el derecho de auxiliar a los plebeyos y rescatarlos del ejercicio del poder de un magistrado patricio (ius auxiliandi). Además, los tribunos adquirirían un poder mucho mayor a través de la concesión del ius intercessionis, que les daba el poder de veto sobre cualquier ley o propuesta de cualquier magistrado, incluyendo otros Tribunos de la Plebe (había 10).

El tribuno tenía poder para ejercitar la pena capital sobre cualquier persona que interfiriese en el ejercicio de sus actividades. El carácter sacrosanto del tribuno se reforzaba mediante un juramento solemne de todos los plebeyos de matar a cualquier persona que dañase a un tribuno durante sus actividades. El tribuno también podía convocar al Senado y presentar propuestas en esa institución. Podían demandar a través de los alguaciles (Viatores) a cualquier ciudadano romano, incluyendo a los cónsules y altos magistrados, hasta entonces exentos de responsabilidad en el ejercicio de su cargo.

El poder del tribuno sólo tenía efecto dentro de los límites de Roma. Su capacidad de veto no afectaba a las provincias ni a los gobernadores de las mismas y su carácter sacrosanto desaparecía a partir de una milla de distancia de las murallas de Roma.

Hay un tribuno de la plebe en el vivo, que es Marco Antonio.

Las Vestales (un ejemplo en la imagen a vuestra derecha) eran el único colegio religioso público romano femenino e intervenían en muchos eventos ciudadanos. Debían de velar por el fuego del hogar de Roma y si se apagaba, era un prodigia que anunciaba malos tiempos en la ciudad. Tenían grandes honores, como el ir acompañadas de lictores por la ciudad, los Senadores les debían de ceder el paso y saludarlas adecuadamente y una de las gracias que podían conceder era el indultar a un reo de muerte, si se tropezaban casualmente con él. Pero a cambio, debían de permanecer vírgenes treinta años, no podían ser testigos en juicios y pasaban diez años de durísima formación. En el Atrium Vestae, custodiaban los testamentos de los ciudadanos romanos y los símbolos de la ciudad.

Aunque, en principio, alguno de estos cargos no acude al vivo, os recomiendo que conozcáis sus poderes puesto que podrían ser necesarios durante el desarrollo del mismo o incluso, en implicaciones posteriores.

P.

7/9/10

Aclaración sobre el consulado


Hola de nuevo!!!

Aprovechando el veraneo he terminado algún articulillo más de ambientación. En posts anteriores os hablaba del cursus honorum y del porqué ser cónsul. Este es el remate a esos dos artículos políticos, en donde cuento alguna cosilla más que se me había pasado y aclaro las fechas en las que se realizaban las selecciones, algo muy importante para comprender la trama política del vivo.

Espero que sea claro y conciso.

Pili.


Los candidatos eran llamados así por teñir su toga de un blanco prístino, para destacar entre el resto de togados (con túnicas en el color natural del hilo, que solía ser beige).

Las selecciones en Roma se hacían en verano. Había una dura campaña electoral desde meses antes. Las candidaturas habían de ser presentadas en persona al Senado, antes de fin del año anterior a las selecciones y habían de cumplir una serie de requisitos.

Todo aquel que deseara presentarse a un cargo no debía de tener ninguna causa jurídica pendiente, pero a la vez, si se inscribía alguien como candidato, eso lo dotaba de inmunidad a los posibles cargos jurídicos que se le pudieran imputar, hasta el final de su mandato incluso, si salían elegidos (sino, hasta el final de las votaciones). Además, para ser cónsul, el más alto cargo en Roma, se debía de ser patricio y tener una ingente cantidad de dinero (hay que recordar que la política en Romano sólo no proporcionaba dinero, sino que exigía una gran cantidad de gastos públicos). Se debía de haber pasado por el Cursus Honorum a través de determinados cargos y tener una edad mínima, que para cónsul rondaba la cuarentena pasada (los cuarenta y dos años como edad de referencia). Hubo excepciones a esta edad mínima, como cuando Pompeyo consiguió su primer consulado, de una manera bastante irregular.

Tras la elección, no entraban al cargo hasta el año siguiente. Como decía en el artículo del Cursus Honorum: Aunque las candidaturas se presentaban en diciembre, las elecciones comenzaban oficialmente el 6º día de Quintilis (Julio), aunque todo el año parecía que se estaba en elecciones. Los cónsules se presentaban habitualmente en candidaturas por parejas, complementándose para alcanzar más votos, cosa muy útil pues los ciudadanos poseían 2 votos cada uno. No tomaban su cargo hasta meses después de ser elegidos, habitualmente en enero del año siguiente.

Ejemplo: En diciembre del año 50, se inscriben los candidatos en los registros. Durante el año 49 se haría campaña y las votaciones. Los nuevos cargos de cónsul no se harían efectivos hasta enero del año 48.

La campaña era muy parecida a la que se hace ahora: Besos a los niños, muchos discursos en el Foro, incluso reparto de comida (sustituidlo por paellas gratis y estaríamos en el siglo XXI).

En la foto se muestran los cuencos que se usaron como propaganda en la época de Catilina (62 a. C. aprox). Catón los repartía llenos de comida para promocionar su candidatura a tribuno de la plebe y le fue bien, ya que consiguió el cargo.

6/3/10

El porqué de ser Cónsul en Roma.




Su nombre era inscrito en los Fasti consulares (listados con los nombres de todos los cónsules), un gran honor. Además el nombrar a los cónsules era la manera informal de contar los años, con lo que se pasaba a la historia.
Todo aquel que había sido cónsul entraba en la categoría de consular. Gozaba de una serie de privilegios y de gran estima y respeto por parte del Senado. Se acostumbraba a cederle la palabra antes que a los magistrados más jóvenes. En muchos casos fueron nombrados gobernadores de una provincia con el apelativo de procónsul, lo que solía provocar su enriquecimiento, ya que gestionaban el cobro de impuestos y se ganaban clientela. También fueron los encargados del abastecimiento de grano, lo que le reportaba el agradecimiento de la plebe, si eran generosos.
Los dos cónsules llevaban una escolta de 12 lictores (una mezcla entre guardia de honor y guardaespaldas), pero sólo durante el año en que les correspondía. Los símbolos externos de su autoridad consistían en las fasces, haces o insignias, que portaban los lictores, y en un cetro de marfil (scipio eburneus) rematado por un águila.

4/2/10

Cursus Honorum: Introducción.


Saludos de nuevo!!!
Tras el descanso obligatorio que nos hemos tenido que tomar, por razones que todos conocéis, volvemos a la carga. En cuanto a fechas del vivo, ya lo iremos viendo, y lo mismo en cuanto a retomar vuestros personajes, las inscripciones y todo el tinglado. De momento, voy a ir subiendo nuevos artículos de ambientación, y según vuestras respuestas, ya iremos dando más datos de intendencia. Convendría que os sindicárais a la página, si es que no lo estáis ya, para leer puntualmente las novedades.
Comenzaremos con un tema muy importante para el vivo y que os afecta a todos, La política.
Para no agobiar, dividiré el tema en varias partes. Hoy os hablaré de temas generales a modo de introducción, para que sea más fácil cuando empiece a describir todos los escalafones del Cursus Honorum, la "carrera hacia el honor". Es muy importante que todos conozcáis este tema, pues la mayoría o sois senadores de distintos escalafones o familia de ellos o tenéis tramas que os implican con alguno.
Os subo una imagen que representa a senadores reunidos. Prestad atención a los zapatos (calceus) del que está en el lado derecho y en primer plano. Son los típicos zapatos rojos de los senadores, que debereis intentar reproducir aquellos que tengáis que llevar dicho atuendo.

CURSUS HONORUM: Generalidades.

La carrera política durante la República Romana recibía el nombre de cursus honorum. Se debía de poseer al menos 400.000 sestercios (3.600.000 €) para optar a la carrera política (o incluso otras fuentes, indican que 400.000 era la cifra para ser nombrado caballero y un millón de sestercios para senador) y una edad y escala social adecuada. Se podía iniciar a los 32 años y había edades mínimas para los cargos.

Debido a estos estrictos requisitos, estaban los pedarii (los que "votaban con los pies"), senadores que no podrían optar jamás a un cargo relevante o con Imperium y relegados a ser los últimos a hablar en las sesiones del Senado. De hecho, se medía la fama familiar por el número de cónsules en la familia y se presumía de ello, en los atrios de las domus, con máscaras de los mismos.

Cada magistrado que pretendía ser elegido presentaba unas propuestas de gobierno o intenciones con las que aseguraba que ejercería el cargo, especie de programa electoral, llamado entonces edicto. Los candidatos se hacían acompañar de un nomenclator, personaje que les recordaba en un susurro los nombres de los ciudadanos con los que se encontraban por la calle (y de ciertos datos útiles, como si tenían enfermos en la familia, el nombre de mujer e hijos, si les era favorable o no, etc.). Ciertos grandes hombres como Cicerón, Hortensio y Craso no los necesitaban.

Las campañas electorales eran aún más cansinas que en la actualidad, habiendo toda la parafernalia conocida, besos a niños y eslóganes llamativos. Se usaba la propaganda electoral y los repartos gratuitos de comida, incluso entre los más honorables. Se conservan aún vasijas de estos repartos a nombre de Catón, el más virtuoso de los contemporáneos en juego.

Aunque las candidaturas se presentaban en diciembre, las elecciones comenzaban oficialmente el 6º día de Quintilis (Julio), aunque todo el año parecía que se estaba en elecciones. Los cónsules se presentaban habitualmente en candidaturas por parejas, complementándose para alcanzar más votos, cosa muy útil pues los ciudadanos poseían 2 votos cada uno. No tomaban su cargo hasta meses después de ser elegidos, habitualmente en enero del año siguiente.

La política romana estaba dividida en magistraturas, que se caracterizaban por ser anuales, honoríficas (no se cobraba) y colegiadas. Las magistraturas se dividían en: magistraturas mayores o curules (Cónsul, Pretor y Censor), menores (Edil y Cuestor), y especiales (Pontifex Maximus, Dictador y Tribuno de la Plebe).

Colegiatura:

Era el principio de funcionamiento de las magistraturas romanas ordinarias (todas excepto el Dictador), por el cual debían ser desempeñadas por un número par de magistrados de iguales poderes, y que siempre debían ser como mínimo dos. Esto obligaba a los magistrados a actuar colegiadamente y de acuerdo, ya que uno podía vetar las decisiones del otro o de los otros. Así, existían dos censores, dos cónsules, de dos a catorce pretores, dos ediles curules patricios, dos ediles plebeyos, de dos a veinticuatro cuestores, y diez tribunos de la plebe. (Estos números fueron variando en los siglos de evolución política de Roma, desde la ciudad estado al Imperio, pero me he basado en los datos del final de la república para no liar al personal.)

Relaciones de clientela:

Se suponía que los “clientes” de los candidatos y sus aliados, les votarían. Las relaciones de clientela (del latín cluere, acatar, obedecer) consistían en acuerdos privados, y por ello fuera del control estatal, por los que una persona ponía sus servicios a disposición de un patrón poderoso (usualmente un funcionario, sacerdote o senador) a cambio de su protección. Todas las mañanas les iban a presentar sus respetos y quizá, a pedirles algún favor. En periodo electoral, tener clientes con influencia en grupos de gente, era necesario para conseguir ganar. También eran “usados” por los senadores para hacer negocios, ya que estaba prohibido el que ellos en persona los realizaran.

In Toga Candida

Los candidatos (llamados así por teñir con tiza blanca o cándida sus togas, para destacar entre el resto) hacían campañas agresivas y todos los años se convocaban elecciones, aunque algunos cargos sólo se elegían cada dos o más años. El soborno y compra de votos era algo muy habitual, aunque se intentaba hacer de forma más o menos discreta. No se sobornaba de forma individual, sino por sindicatos o collegia.

El día de las elecciones, se montaban tablados y rampas en el Campo de Marte, todo el mundo tomaba su tablilla de cera donde inscribía sus 2 votos en secreto. Los augures daban el visto bueno, se alejaban los epilépticos (morbus comitialis, de ahí el nombre de la patología), una legión se desplegaba a las afueras para prevenir ataques sorpresa, se leía la lista de candidatos, sonaban las trompetas, mientras se izaba la bandera en la colina Canícula y el pueblo de Roma, votaba.

Comicios:

Había diferentes tipos de convocatoria a los ciudadanos según el tipo de magistrado a elegir, pero como es un rollo, pondré sólo los datos más relevantes para el vivo. En los comitia había votaciones por centurias y tribus, pero aunque votaban todos (a dos nombres por cargo), el voto individual sólo contaba el total aportado por cada centuria y además, los votos de los ricos valían más que los de los pobres, en una especie de oligarquía. Para hacernos una idea, la primera clase copaba 70 centurias de las 193 totales.

De la asamblea curiata y la comisio calata no comentaremos nada pues no nos son relevantes. Los comitia tributa eran de las 35 tribus y decidían las leyes, básicamente. Nos dedicaremos un pelín a los centuriados, que elegían sobre los principados magistrados y temas de guerra.

El orden de las votaciones era vital, pues la centuria praerogativa (la primera en votar) era decisiva y sólo se sorteaba entre los más ricos, entre las clases sociales de ciudadanos (con derecho a voto). La sex suffragia eran las 6 centurias compuestas exclusivamente por aristócratas. Los caballeros eran una de las 3 primeras centurias en votar, elegido a sorteo. La gente se guiaba mucho por lo que hicieran los demás (se iba haciendo público el recuento tras cada centuria, lo que influía al resto) y por eso, muchas veces las clases más bajas, ni siquiera hacía falta que votasen, pues ya se había alcanzado la mayoría sólo con los votos de las clases más altas y no era necesario.

El nº de centurias varió con los años. Tomaré como referencia la votación para el consulado de Cicerón (13 años antes del vivo) y contaremos 193 centurias, como el total de grupos de voto en el vivo (si no cambiamos de idea, claro).

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os alegre la noticia del retorno y comencéis a animaros y a meteros de nuevo en el mundo de Roma. Agradeceríamos que fuerais confirmando la intención de seguir participando en el vivo.

Gracias por seguir con nosotros.

Óscar y Pili.