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29/4/11

Provincias y territorios.



Cuando ya no falta nada para que esto empiece...os voy a hacer un pequeño repaso de los territorios que tiene Roma en la actualidad del vivo y su división territorial en provincias, más que nada por los militares que hay en juego, que supongo que gozarán mirando lo extenso del mapa que han conquistado.

Os adjunto dos mapas de los más exactos que he encontrado, aunque no son una maravilla...

Os copio el listado de la wiki en inglés, que está correcto:

List of Republican provinces

Se agrupaban en 10: Hispania Ulterior, H. Citerior, Galia Transalpina, Macedonia y Grecia, Asia, Cilicia, África y Cirenaica, Sicilia, Cerdeña y Córcega. La propia península Itálica no sería dividida en regiones hasta tiempo después. Cada una contaría con su procónsul, que habitualmente serían los dos cónsules y los 8 pretores que dejaban el cargo.

25/4/11

OVACIÓN contra TRIUNFO


Los romanos contemplaban el triunfo como algo muy importante y con muchos requisitos, estipulados legalmente. Pero a veces, un general conseguía una gran victoria que por la razón que fuera, no encajaba en estas estrictas normas y sólo era homenajeado con una ovatio u ovación.

Las ovaciones se otorgaban cuando no se había declarado una guerra entre estados enemigos, cuando un enemigo era considerado inferior (rebeliones de esclavos o piratas, por ejemplo) y cuando el conflicto en general, se resolvía con poco o ningún derramamiento de sangre o sin peligro para el propio ejército.

La ovación consistía en una fiesta menor. El ovacionado no entraba a la Ciudad en carro, sino a pie. En vez de trompetas, se tocaban flautas y no podía lucir los laureles, sino una humilde corona de mirra o mirto. Y no tenía derecho a lucir la toga picta (en púrpura con estrellas doradas), sino una simple toga praexeta, como si de un Senador corriente se tratase. Además, no era precedido por los Senadores ni se dejaba que los soldados acompañasen al General.

En las ovaciones tampoco estaba permitido el grito de los triunfos: “Ave, Imperator”.

El ejemplo cercano más importante, fue el año en que Craso venció a Espartaco y Pompeyo aplastó la revuelta de esclavos en el Norte (71 A. C. o 683 AVC). A Craso no se le concedió el triunfo pues no conquistó nuevos territorios, sino que retomó ciudades que ya eran de Roma. Por supuesto que la mayor influencia político militar de Pompeyo, al que sí se le concedió el triunfo, tuvo algo (o mucho) que ver. Craso, a pesar de la poca dignidad de celebrar una ovación, mientras a Pompeyo le daban el triunfo el mismo día, aceptó celebrarla.

En el vivo hay dos personajes que optan a un triunfo: César, por sus conquistas en las Galias y Cicerón, por su campaña contra los Partos en Cilicia. El Senado no concedería dos triunfos en ningún caso. Haced cálculos y planificad vuestras estrategias.

Lista de cónsules


Hola!!!

El vivo se acerca sin darnos cuenta y por eso os estoy subiendo a toda prisa datos que no me gustaría que cayesen en saco roto. En este caso, es una lista con los cónsules de los últimos tiempos. Ya os hablé en un post muy anterior sobre la importancia de ser cónsul. Ahora, os comento lo necesario para comprender el porqué de la lista.

Ante todo, he puesto en negrita a aquellos personajes que juegan el vivo. El numeral romano al lado de algunos nombres, indica el nº de consulado.

Como veréis, se han quedado muchos pjs importantes por el camino, pues no podíamos traer la Senado entero!!! Además, hay que relacionar la lista de cónsules con las tramas políticas del vivo. El año está a punto de acabar y en enero, comienza la candidatura y la campaña electoral de los candidatos que se anoten hasta final de año. En verano, sería su elección y no ejercerían el cargo hasta el año siguiente, ya nos ponemos en el año 49 a. C. Este año, es cónsul Cayo Claudio Marcelo y el año 50, lo será su primo, homónimo del pj del vivo, no os confundáis.

Pero debido a que aún faltan unos días para poderse apuntar como candidato al consulado del año 49, es algo con lo que se podría y debería de negociar durante el vivo. Esto podría hacer cambiar los listados. de candidatos. Las candidaturas, solían defenderse en parejas y César, quiere presentarse y aún no tiene pareja...Con eso lo digo todo.

No lo olvidéis, que podría ser algo decisivo para el resultado final del vivo. La suerte aún NO está echada.

Los que faltáis por pagar, idlo haciendo, porfa y no olvidéis avisarnos de la transferencia y de las comidas que haréis, que tengo que llamar al hombre que nos cocina cuanto antes.


LISTA DE CÓNSULES

AÑO

91 Sextus Iulius Caesar y Lucius Marcius Philippus

90 Lucius Iulius Caesar y Publius Rutilius Lupus

89 Gnaeus Pompeius Strabo y Lucius Porcius Cato

88 Lucius Cornelius Sulla I y Quintus Pompeius Rufus

87 Lucius Cornelius Cinna I y Gnaeus Octavius

86 Lucius Cornelius Cinna II y Gaius Marius VII

85 Lucius Cornelius Cinna III y Gnaeus Papirius Carbo I

84 Lucius Cornelius Cinna IV y Gnaeus Papirius Carbo II

83 Lucius Cornelius Scipio Asiaticus y Gaius Norbanus

82 Gnaeus Papirius Carbo III y Gaius Marius

81 Gnaeus Cornelius Dolabella y Marcus Tullius Decula

80 Lucius Cornelius Sulla II (Sila) y Quintus Caecilius Metellus Pius

79 Appius Claudius Pulcher (Clodio) y Publius Servilius Vatia

78 Marcus Aemilius Lepidus y Quintus Lutatius Catulus

77 Mamercus Aemilius Lepidus Livianus y Decimus Iunius Brutus

76 Gnaeus Octavius y Gaius Scribonius Curio

75 Gaius Aurelius Cotta y Lucius Octavius

74 Marcus Aurelius Cotta y Lucius Licinius Lucullus

73 Gaius Cassius Longinus y Marcus Terentius Varro Lucullus

72 Gnaeus Cornelius Lentulus Clodianus y Lucius Gellius Publicola

71 Publius Cornelius Lentulus Sura y Gnaeus Aufidius Orestes

70 Marcus Licinius Crassus I y Gnaeus Pompeius Magnus I

69 Quintus Caecilius Metellus Creticus y Quintus Hortensius (Hortensio)

68 Lucius Caecilius Metellus y Quintus Marcius Rex

67 Manius Acilius Glabrio y Gaius Calpurnius Piso

66 Manius Aemilius Lepidus y Lucius Volcacius Tullus

65 Lucius Manlius Torquatus y Lucius Aurelius Cotta

64 Lucius Iulius Caesar y Gaius Marcius Figulus

63 Gaius Antonius y Marcus Tullius Cicero

62 Decimus Iunius Silanus y Lucius Licinius Murena

61 Marcus Valerius Messalla Niger y Marcus Pupius Piso Frugi Calpurnianus

60 Lucius Afranius y Quintus Caecilius Metellus Celer

59 Gaius Iulius Caesar I y Marcus Calpurnius Bibulus

58 Lucius Calpurnius Piso Caesoninus y Aulus Gabinius

57 Publius Cornelius Lentulus Spinther y Quintus Caecilius Metellus Nepos

56 Gnaeus Cornelius Lentulus Marcellinus y Lucius Marcius Philippus

55 Marcus Licinius Crassus II (Craso) y Gnaeus Pompeius Magnus II

54 Appius Claudius Pulcher (Clodio) y Lucius Domitius Ahenobarbus

53 Marcus Valerius Messalla Rufus y Gnaeus Domitius Calvinus I

52 Quintus Caecilius Metellus Pius Scipio y Gnaeus Pompeius Magnus III

51 Marcus Claudius Marcellus y Servius Sulpicius Rufus

50 Lucius Aemilius Lepidus Paullus y Gaius Claudius Marcellus

49 Lucius Cornelius Lentulus Crus y Gaius Claudius Marcellus

17/4/11

El "asunto" Egipcio.


Estimados ciudadanos, como no sólo de Roma está compuesto el vivo, es necesario que conozcáis algo más sobre la razón que hay tras la presencia de la Reina Cleopatra VII en ViIla Atia, así que sin más preámbulos, os cuento un poco.


La relación de Roma y Egipto ha sido bastante agitada en los últimos años. Los faraones de la Dinastía Ptolemaica, instaurada por el comandante de Alejandro Magno y su Diádoco Ptolomeo, llevan siglos en el poder, pero los sucesivos incestos y matrimonios entre hermanos, han debilitado la estirpe. Desde hace unas décadas, los problemas dinásticos y de sucesión, provocan que la marcha normal del país no sea la adecuada y una verdadera casta de eunucos, sacerdotes y consejeros, manipulan a muchos de los monarcas egipcios. Una prueba de este hecho, además de la economía dañada del país, fue la aparición de una figura cortesana muy poco presente hasta el momento, los catadores, que comenzaron a ser imprescindibles de forma directamente proporcional al aumento de las intrigas cortesanas. Chipre y Roma sirvieron de refugio a los conspiradores que no conseguían sus objetivos.

Desde hace unos 30 años, en tiempos de Sila, Roma puso sus ojos en Egipto. Por ello, el futuro rey Alejandro II se refugió en Roma esperando el momento de ser entronizado y con el apoyo del dictador, la diplomacia y el dinero romano, consiguió su objetivo. El rey Soter ("El Salvador") no había dejado más herederos que él y su esposa, con la que tuvo que casarse aún siendo su tía carnal, ya que no quería renunciar al trono. Pero pronto la asesinó y se la quitó de encima, aunque ello le acarrearía la furia de la plebe, que adoraba a su reina. Ello se unió a la subida de impuestos, ya que tenía que devolver el dinero que le habían prestado los romanos.

Tan solo 19 días tras su entronización, fue sacado a rastras del palacio y despedazado por su propio pueblo. Dos de los hijos bastardos de Soter se presentaron para reclamar el trono. Uno tomó Chipre y el otro gobernaba el país, Ptolomeo Auletes. (El aulós era una flauta típica, y el sobrenombre Auletes, el flautista, hacía referencia a su dejadez en el gobierno y a su máximo interés, según las malas lenguas: Tocar la flauta.)

Era un rey interesado en festivales, concursos musicales, borracheras, holgazanear y copular. Cicerón dijo de él: “Todos estamos de acuerdo en afirmar que el hombre que ocupa hoy el trono de Egipto no es rey ni por nacimiento ni por espíritu”.

Pero el problema surgió al principio del reinado de Auletes, ya que se corrió el rumor que había un testamento a nombre de Alejandro II en el que este rey legaba Egipto nada menos que a Roma (Senatus populusque romanus).

Los más cabales no creyeron semejante cuento, aunque otros, deseosos de obtener de forma pacífica una joya como Egipto, acudieron a precedentes. Atalo de Pérgamo legó su reino a Roma a su muerte, hacía unos 70 años, convirtiéndose en provincia. Lo mismo ocurrió con Cirene hacía cuarenta años y con Bitinia, hace unos veinte.

Se decía que era una decisión del anterior faraón para evitar el derramamiento de sangre a su muerte y para proteger a su pueblo de pueblos más violentos que los romanos, que veían con deseo al país del Nilo.

Pero este hecho era inconcebible para el pueblo egipcio, que exigía un gobernante que se opusiera a la dominación romana o de cualquier otro imperio en expansión. Eran una civilización esplendorosa cuando Rómulo y Remo aún mamaban de la loba y eso estaba impreso a fuego en su carácter.

Durante el consulado de Cicerón (63 a. C.), César y Pompeyo intentaron meterse en una junta de gobernadores para supervisar la toma de Egipto, respaldándose en el misterioso testamento. Cicerón actuó en su contra, pues pensaba que eso les convertiría en poco menos que reyes, con el oscuro significado que esa palabra tiene para un romano republicano. (Como contaba por encima en el artículo del blog "La cumulatio".) Eso no detuvo a los dos generales, que pasaron a extorsionar directamente al faraón.

Chipre cayó en manos romanas y las gentes pidieron al rey ser liberadas, pero Auletes hacía de anfitrión a los embajadores romanos y viéndose presionado por el rumor del testamento de Alejandro, “regaló” 35 millones de denarios a César y a Pompeyo, para que sobornaran al Senado romano y se pagaran sus legiones, y así, dejarle tranquilo un tiempo más. Ello redundó en aumento de impuestos al pueblo, que se enfureció. A cambio, Auletes recibió una placa conmemorativa de su “amistad” con Roma en el monte Capitolino, en la cual se le nombraba como “amigo y aliado del pueblo romano”.

La ira del pueblo no se hizo de esperar y el faraón debió de huir a Roma en el año 58 a. C., en donde fue protegido por Pompeyo, instalándole en una lujosa villa, llena de esclavos para servirle. Mientras garabateaba misivas al Senado pidiéndole que le reinstauraran en el trono en contra de los deseos de su propio pueblo, su hija Berenice fue entronizada.

Algunos aún estaban a favor del viejo rey, pues argumentaban que siempre estuvo en una posición precaria, pero que supo mantenerse por dos décadas, sobornó a los romanos ansiosos de sus tierras y consiguió fomentar la desunión entre romanos, para que no se pusieran de acuerdo en quién se llevaría los beneficios si consiguieran Egipto y con ello, mantuvo la integridad del país, con más o menos acierto.

El pueblo egipcio se debatía entre el rechazo a sus propios gobernantes y la negativa ante la absorción como provincia por parte de Roma. Quizá, por ello, eligieron el mal menor y entronizaron a Berenice, ya que si se seguía comportando como su padre, siempre podrían expulsarla, cosa que no lograrían hacer con los poderosos romanos. Los egipcios quieren seguir manteniendo sus costumbres, sus leyes, no quieren ser obligados a participar en las guerras romanas y no quieren ser expoliados por Publicani romanos (recaudadores de impuestos).

A todo esto, el famoso testamento de Alejandro II no ha podido ser mostrado jamás en los tribunales romanos, con lo que parece refutar la teoría de que no es más que un bulo o una falsificación, que utilizan los codiciosos romanos para chantajear al faraón.

En aquella época, los romanos residentes en Egipto no salían de sus posesiones por miedo a la plebe y en todos los rincones se debatía sobre “el asunto de Roma”. La diplomacia egipcia se encaminó a Roma para exigir que dejaran de interferir en sus asuntos y que reconocieran de una vez a la reina Berenice. Auletes mientras se marchó a Éfeso para pasar un agradable invierno, demostrando así su descuido sobre el tema. Pero el aparente desinterés del Ptolomeo escondía sus intrigas para derrocar a su propia hija. Con la ayuda de Marco Antonio, por entonces gobernador en Siria, y Gabinio, consiguió derrotar al ejército de Archelaus, segundo marido de Berenice IV, y fue devuelto al trono. Uno de sus primeros actos fue mandar ejecutar a su hija Berenice hace apenas 5 años.

Ptolomeo XII Auletes reinó desde ese día hasta su muerte en el año 51 a. C; dejándole el trono a su hija adolescente Cleopatra VII Filópator y a su hijo Ptolomeo XIII Dioniso III, que contaba aproximadamente con doce años, con quien ella va a tener que casarse por testamento de su padre. Ptolomeo XII dejó como tutor de ambos al regente que hubiera en Roma, quien debía hacer cumplir el testamento y casar a los hermanos. Se supone que esta es la causa de su presencia ante el cónsul Claudio Marcelo.

De los hermanos de Cleopatra sólo quedaban vivos el mencionado Ptolomeo XIII, que tenía unos doce años y dos hermanos menores (Arsínoe y Ptolomeo XIV). Ptolomeo XIII, muy joven y manipulable, era prácticamente manejado por tres consejeros muy hostiles a su hermana Cleopatra: el eunuco llamado Potino, el general Aquilas y el retórico Teodoto.

Además, al poder que supone el control de un país tan rico como Egipto, se une el carácter estratégico de la zona, pues el pleno control significaría para los romanos una rápida vía de transporte de tropas de Oriente a Occidente, la posibilidad de tener legiones establecidas en el lugar y así poder reubicarlas con facilidad, control más cercano de sus posesiones africanas, etc.

La situación en estos momentos es aún muy inestable en el Nilo y por ello, Cleopatra ha acudido a Roma (y de allí a Villa Atia) para gestionar, con el actual y el futuro cónsul, el trámite de la entronización, hecho que es muy conveniente para los romanos, que ansían sacar el máximo provecho de la debilidad actual del país.

13/4/11

La Cumulatio.

Los romanos republicanos, tenían muy clara una idea en su cabeza: No querían bajo ningún concepto el volver a los tiempos en los que Roma estaba gobernada por un solo hombre, que tenía en sus manos todos los poderes: Político, judicial, militar y religioso.

Al principio, Roma era gobernada por reyes justos, que escuchaban a su pueblo, como Servio Tulio, el gran legislador o Numa, reformador religioso (en la imagen de la moneda a la derecha, junto a Ancio Marco). Pero cuando Tarquinio el Soberbio subió al poder, los romanos sufrieron en sus carnes la cumulatio de poderes que le habían dado al rey: Tarquinio usó la violencia, el asesinato y el terror para mantener el control sobre Roma como ningún rey anterior los había utilizado, derogando incluso muchas reformas constitucionales que habían establecido sus predecesores. Rey se convirtió en sinónimo de tirano para los romanos.

A pesar de que en la época en la que se desarrolla el vivo es muy lejana de aquellos tiempos (Tarquinio se dice que murió alrededor del 495 a. C. y el vivo se desarrolla en el 50 a. C.), el recuerdo negativo de los tiranos seguía vivo e incluso se había arraigado más profundamente, convirtiéndose en parte de la ideología de todo buen romano. A esta niebla del tiempo, como la que nubla la visión de los humanos comunes de la Iliada, se añadía la pérdida de toda la documentación de épocas anteriores al 390 a.C., momento en que los galos, saquearon Roma. La leyenda era más cercana a lo que creían los romanos, que a la propia realidad del Regnum Romanorum.

Por ello, erigieron estatuas a la gens de Bruto, que se libraron del último rey, el tirano Tarquinio. Para asegurarse que ningún romano acumulaba demasiado poder, todos los cargos fueron colegiados, incluso los religiosos y los consulados (cargo más importante políticamente en Roma) eran compartidos por dos hombres y se cambiaban anualmente. Se dividieron en multitud de magistraturas, las múltiples funciones acumuladas por el rey y se conformó poco a poco el actual cursus honorum. El derecho a votar para elegir a los cargos políticos se convirtió en algo de gran prestigio, signo indudable de la ciudadanía romana.

Todo ello, se hacía para evitar la denominada cumulatio o acumulación de poder en un solo hombre. Por ello, los Senadores optimates tienen tantas reticencias a las últimas actuaciones de César, ya que ha obviado las órdenes políticas del Senado, tiene gran poder militar y es el mayor cargo religioso de facto (Pontifex Maximus).

Hasta el mismo César o su sucesor, Octavio, intentaron mantener la ilusión de la continuidad de las magistraturas y del status quo, para no violentar en exceso la ideología de los romanos. Nunca fueron denominados Emperadores ni Reyes: César fue Dictator y Octavio, Princeps.

Sobre los tiempos de la Monarquía:

http://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_de_Roma

11/4/11

Algunas figuras clave en Roma: El censor romano, el augur y el tribuno de la plebe. Las Vestales.

Hoy comentaré de forma muy resumida estas instituciones político religiosas de los romanos de la república, pues pueden tener relevancia en el vivo, ya sea por intervención directa o indirecta.

El censor romano era el máximo cargo al que se podía optar en política tras haber sido cónsul. Sus tareas principales eran realizar el censo de población, a la que agrupaban por riqueza (siempre sin contar con las mujeres, excepto aquellas con derechos sobre herencias) y velar por la moralidad de la población, de donde viene el actual término de “censura”. Eran dos censores elegidos cada 5 años, pero que sólo actuaban durante 18 meses.

Dentro de sus responsabilidades estaban el guardar los listados de votantes, asignar a los nuevos votantes en diferentes tribus, asegurarse que las tribus patricias tuvieran la mayoría en las votaciones. Además, deciden quién era ciudadano o no: El privilegio de la ciudadanía tenía privilegios y si ponían una marca negra junto al nombre de alguno por conducta inmoral, era peligroso, puesto que se le puede expulsar del Senado, impedía el derecho al voto, cancela contratos y acuerdos estatales, revoca licencias para abrir negocios, etc. Esa odiada marca, podía arruinar la vida política, económica, social y militar de cualquiera en Roma. Pero aún había más. Si el personaje en cuestión era especialmente odiado por el censor, se podía convocar a cualquiera ante un comité especial del Senado, que investigaba su moralidad. Las investigaciones se eternizaban paralizando totalmente la vida del acusado. Acusaciones típicas eran el soborno, conspiración, traición, corrupción, falsificación de documentos, malversación de cargos, etc.

Por ello, los romanos elegían a políticos muy íntegros para el cargo, puesto que podían destruir el futuro de cualquiera.

Los augures eran parte de un colegio sacerdotal, pero con grandes implicaciones políticas, pues estudiaban los libros de la disciplina etrusca para poder interpretar para los magistrados los “prodigia” o sucesos antinatura, que eran el mensaje de los dioses descontentos. Estos mensajes eran transmitidos al Senado y sus magistrados, que debían de seguir sus consejos, para evitar romper el pacto divino o Pax Deorum y así, tenían en sus manos innumerables situaciones del mundo político, militar y social, puesto que si los augurios eran nefastos, se podían suspender o emprender acciones tan relevantes como juicios, votaciones, selecciones y guerras.

Al vivo acudirá uno de los augures más reputados de Roma, Marco Valerio Mesala Rufo.

El tribuno de la plebe era un cargo que surgió tras las revueltas sociales de los plebeyos y fue ganando atribuciones con el tiempo. Llamados Tribuni Plebis y que no hay que confundir con los tribunos militares ya existentes, con funciones en el ejército. El tribunado era sacrosanto (sacrosanctitas), lo cual significa que quien la ocupase estaría protegido de cualquier daño físico, y que tendría el derecho de auxiliar a los plebeyos y rescatarlos del ejercicio del poder de un magistrado patricio (ius auxiliandi). Además, los tribunos adquirirían un poder mucho mayor a través de la concesión del ius intercessionis, que les daba el poder de veto sobre cualquier ley o propuesta de cualquier magistrado, incluyendo otros Tribunos de la Plebe (había 10).

El tribuno tenía poder para ejercitar la pena capital sobre cualquier persona que interfiriese en el ejercicio de sus actividades. El carácter sacrosanto del tribuno se reforzaba mediante un juramento solemne de todos los plebeyos de matar a cualquier persona que dañase a un tribuno durante sus actividades. El tribuno también podía convocar al Senado y presentar propuestas en esa institución. Podían demandar a través de los alguaciles (Viatores) a cualquier ciudadano romano, incluyendo a los cónsules y altos magistrados, hasta entonces exentos de responsabilidad en el ejercicio de su cargo.

El poder del tribuno sólo tenía efecto dentro de los límites de Roma. Su capacidad de veto no afectaba a las provincias ni a los gobernadores de las mismas y su carácter sacrosanto desaparecía a partir de una milla de distancia de las murallas de Roma.

Hay un tribuno de la plebe en el vivo, que es Marco Antonio.

Las Vestales (un ejemplo en la imagen a vuestra derecha) eran el único colegio religioso público romano femenino e intervenían en muchos eventos ciudadanos. Debían de velar por el fuego del hogar de Roma y si se apagaba, era un prodigia que anunciaba malos tiempos en la ciudad. Tenían grandes honores, como el ir acompañadas de lictores por la ciudad, los Senadores les debían de ceder el paso y saludarlas adecuadamente y una de las gracias que podían conceder era el indultar a un reo de muerte, si se tropezaban casualmente con él. Pero a cambio, debían de permanecer vírgenes treinta años, no podían ser testigos en juicios y pasaban diez años de durísima formación. En el Atrium Vestae, custodiaban los testamentos de los ciudadanos romanos y los símbolos de la ciudad.

Aunque, en principio, alguno de estos cargos no acude al vivo, os recomiendo que conozcáis sus poderes puesto que podrían ser necesarios durante el desarrollo del mismo o incluso, en implicaciones posteriores.

P.

30/3/11

La Sibila y su importancia en Roma.


Estimados quirites!!

Se va acercando el vivo y aunque antes querría haber comentado algo sobre el listado definitivo de pjs y jugadores, como ha habido modificaciones importantes, prefiero introducir algo más de ambientación, hasta que todo quede claro. Voy a empezar por un personaje que se merece un post para ella sola, la Sibila. Espero que os guste y que os deje un poco más claro su importantísimo papel en la vida de Roma.

Por otra parte, pronto os diré cómo pagar la estancia y comida en la casa a la que vamos (Más de Zampa en Benaguasil).

Fortuna!!!
P.

Hace siglos, cuando todavía campaban los Dioses Olímpicos por la tierra, allá en la añorada Edad de Oro que contaba Hesíodo, una ninfa se enamoró de un humano de la Jonia y concibieron una preciosa niña, cuyo nombre nadie recuerda. Tenía el don de la profecía por su carácter semidivino y hacía sus predicciones en verso. Se la llegó a llamar Deífoba, palabra que significa deidad o forma de dios.

Se piensa que Apolo era el dios que la inspiraba y siempre se la asoció a sus templos. Por su devoción a él, le prometió concederle un gran deseo. La Sibila cogió un puñado de arena en su mano y pidió vivir tantos años como partículas de tierra había cogido; pero se le olvidó pedir la eterna juventud, así es que con los años empezó a consumirse tanto que tuvieron que encerrarla en una jaula, que colgaron del templo de Apolo en Cumas. La leyenda dice que vivió nueve vidas humanas de 110 años cada una.

En una ocasión se presentó como una mujer muy anciana ante el rey romano Tarquinio el Soberbio, un tirano al que su pueblo odiaba, y le ofreció nueve libros proféticos a un precio extremadamente alto. Tarquinio se negó, pensando en conseguirlos más baratos y entonces la Sibila destruyó tres de los libros. A continuación le ofreció los seis restantes al mismo precio que al principio; Tarquinio se negó de nuevo y ella destruyó otros tres. Ante el temor de que desaparecieran todos, el rey aceptó comprar los tres últimos, pero pagó por ellos el precio que la Sibila había pedido por los nueve, dándole una buena lección al soberbio rey. Poco después, fue asesinado por sus propios súbditos, los primeros Bruto, que fueron ensalzados por el pueblo y se instauró la República. A partir de ese momento, la Sibila siempre estuvo a su lado, aconsejándoles en los momentos de crisis. Nadie sabe mucho realmente sobre su orden religiosa e incluso este relato, no es más que una leyenda que corre de boca en boca.

Estos tres libros fueron guardados en el templo de Júpiter. Los custodiaba un colegio formado por 10 sacerdotes llamados decenviri sacris faciundis. En situaciones de crisis, los consultaban para ver si había una profecía que pudiera aplicarse a la situación del momento, puesto que los romanos pensaban que las desgracias acaecidas a la ciudad, eran una señal de los dioses: Por algún motivo, estaban ofendidos y había que seguir sus designios por boca del oráculo, para restaurar la Pax Deorum. El Senado convocaba a los decenviri y se acudía en pleno al templo para buscar la profecía que se adecuara al momento y se interpretaba (ya que eran bastante crípticas). Tras ello, se realizaba lo que podía expiar su culpa ante los dioses ofendidos y que habitualmente, era algún sacrificio o iniciar o detener alguna acción ciudadana de la que se sospechase que molestaba a las divinidades, como una guerra. Era todo un acontecimiento a nivel político y religioso, y que podía influir también a nivel militar.

En 83 a. C. el fuego destruyó los Libros Sibilinos originales y hubo que formar una nueva colección. Estaban escritos en griego, en hojas de palmera, pero tras su destrucción, pasaron a papiro.

Por ello, la Sibila era tan venerada y respetada por los romanos y sus consejos en tiempos de dificultades, eran imprescindibles. Era todo un acontecimiento que saliera de su templo y nada menos que ha decidido acudir a Villa Atia para este evento.

Salve, Sibila!!!

28/2/11

La cárcel en Roma.

Los romanos no concebían el hecho de encarcelar o ejecutar a alguien y las penas habituales eran de exilio, conmutación de pena que podía solicitar cualquier ciudadano, si se le decretaba la rara sentencia de muerte.


El exilio se enunciaba de una forma extraña: Al condenado se le prohibía llevar la toga, y se le denegaba el derecho a agua y fuego en x millas a la redonda (a peor castigo, más millas).

Por cargos menores, se imponían multas o confiscaban bienes. Un ejemplo es el del juicio contra Estenio de Termas, acusado de falsificación y al que se le pidió una pena, que consistía en la flagelación y una multa por valor de 5000 sestercios.

El castigo habitual por robo “in fraganti” era la verberatio, una flagelación.

Por ello, sólo había una cárcel en Roma, llamada Lautumiae. También existía el equivalente al “corredor de la muerte”, el Tullianum, ambos situados juntos en el clivus argentarius, a espaldas del Foro.

En ninguno de los dos casos, tenían soldados ni guardias permanentes, pues solían estar vacías. Además, apenas tenían medidas de seguridad y por ello, en tiempos de Mario, se tuvo que usar la Curia, con sus férreas puertas, para encerrar a salvo del pueblo a unos traidores.

En los excepcionales casos en los que las cárceles estaban ocupadas, se obligaba a unos cuantos líctores a custodiar las puertas, para que no salieran. Pero no tomaban el oficio muy en serio, pues no les reportaba prestigio ni sobornos, como cuando eran los custodios de Cónsules o personajes importantes.

Otra cosa era “La cantera de piedra” de Sicilia, obra de Dionisio el Tirano, excavada en la roca y con más de 3 siglos de antigüedad en la época del vivo, descrita por los pocos que salieron de allí, como un descenso al Hades y llena de pintadas que decían “edikaiothesan” reflejaban los ajusticiados allí. Pero eso no era Roma.

En cuanto a la pena capital, apenas aplicada, era tan mal vista por los romanos que cuando Cicerón mandó ejecutar a Catilina y sus secuaces, por conspirar contra la república en el 63 A.C., salió del Tullianum diciendo uno de los eufemismos más grandes de la historia: “Viverunt” (vivieron) en lugar de decir: Han sido ejecutados o han muerto.

La traición era un ejemplo de delito capital, como lo que ocurrió contra Catilina. También el parricidio como en el caso de Sexto Roscio o el de Cayo Popilio Laenas. Los dos fueron declarados inocentes. Pero la pena para los parricidas era aún peor que el estrangulamiento en el Tullianum: Se desnudaba al convicto, era azotado hasta dejarlo en lamentable estado, vituperado, maldito y apedreado por la plebe y encerrado en un tupido saco, con 4 animales que simbolizaban ciertas cosas:

-Mono: Burla de los dioses: Una burda imitación del hombre, como el convicto lo era, pues un hombre de verdad no mata jamás al ser que le da la vida y dueño de ésta, por tanto.

-Perro: Animal fiel al hombre, más que ese hijo asesino del padre.

-Gallo: Con afiladas garras y picos, verdugo del hombre que no merece tal apelativo. El perro (el que vigila el hogar) y el gallo (el que despierta en el hogar) representan a su vez a los guardianes del hogar, que no han sabido proteger al padre del hijo, de ahí que le acompañen en su agonía.

-Víbora: Principio masculino, que puede matar y dar vida.

Se arrojaba el saco cosido al Tíber, privado de toda dignitas, sin luz, como una vuelta al seno materno del cual no debió salir jamás, se convierte en un “no nacido” (no nato). Se vigilaba el curso del río para que nadie lo rescatara o se escapara accidentalmente. Así acaba su vida: Privado del aire, luz, agua y tierra. Devorado al fin por Neptuno y entregado a Plutón. Este delito era lo más antirromano que existía, debido a la gran potestad desde tiempos inmemoriales del pater familias. Pero era un castigo terrible.

Otro de los delitos con pena capital era el mantener relaciones con una Virgen Vestal, y pondremos de ejemplo también a Catilina, que fue juzgado por sospecha de mantener relaciones con la vestal Fabia, cuñada de Cicerón. Esa vez fue absuelto. La pena para la Vestal ,en caso de probarse la culpabilidad, solía ser la lapidación en vida.

Otras salidas para limpiar la dignitas de la familia tras alguna acusación o error importante, era el suicidio (habitualmente por envenenamiento) y el dejarse morir de hambre. También era práctica habitual en Grecia y personajes como Séneca, condenado a muerte por impío, se suicidó en lugar de ser ajusticiado, pero sólo podían hacerlo aristócratas o gentes insignes.

Había unos seis tribunales en sesión permanente, rodeando el Foro. Todos abrían a la vez y esto hacía que estuviera la zona intransitable, por la cantidad de personas que los componían: El pretor de cada sala con sus 6 líctores, los abogados, el jurado, los amigos y partidarios de cada bando, los curiosos, además del resto de gente que frecuentaba el Foro: Políticos, clientes de éstos, aspirantes, etc.

Los juicios eran una especie de reallity show de la época y congregaban a las masas. También eran muy utilizados para las campañas políticas y, por tanto ganar votantes.

Todo empezaba con la postulatio: El demandante entregaba el postulatus lacrado, al pretor del tribunal al que correspondiese el enjuiciamiento. Por ejemplo, siguiendo con el caso de Catilina, Publio Clodio Pulquer fue quien le llevó ante el Tribunal de extorsiones. Tras ello, la divinatio y la nominis delatio, que era el juicio en sí.

El juicio era uno de los principales derechos de un ciudadano romano. La frase Civis romanus sum en latín significa: soy ciudadano romano. El empleo de la frase proclamaba al que la mencionaba como ciudadano libre del imperio romano, y por lo tanto reclamaba este derecho, cuando algún romano era apresado injustamente fuera de la ciudad. Un ejemplo de ello se narra en los textos de Cicerón “In Verrem”, en donde Verres, gobernador corrupto de Sicilia, encarcela y mata a un ciudadano, por intereses económicos. El pobre hombre fue asesinado, repitiendo esta frase repetidas veces (no deja de recordarme a las pelis de piratas de la Perla Negra y su "derecho de Parlamento".) Afortunadamente, Cicerón consiguió el veredicto de culpable para el corrompido político. Por desgracia, las mujeres no eran consideradas ciudadanas y estaban excluidas de todos esos derechos, incluido el de votar.

Una muestra de la reproducción de las XII Tablas de la Ley Romana, en la imagen.


Extraído de

http://www.legioviiii.es/documentos/stilus/Stilus_4_Antigua_Roma_Medulas_Leon_bulla_XIITablas.pdf

De esta revista digital son interesantes el artículo resumen de las XII Tablas y el de los nacimientos.

21/9/10

Noticia "relacionada"

Ave!

Para que veáis la importancia del trigo en cualquier nación, especialmente Egipto y Roma hace 2000 años, y de cómo sigue siendo importante hoy en día, os linkeo esta noticia: Para evitar disturbios Egipto garantiza abasto de trigo, en la que algo que tomamos tan por garantizado puede llevar a una revolución nacional.

Importante si consideráis la posición de la República, y de cómo los movimientos faraónicos en Egipto y la guerra de sucesión entre  Cleopatra VII Philopator y la dinastía Ptolemaica. Por ello la disposición de Cleopatra es fundamental, ya que un degradamiento en las relaciones entre Egipto y Roma podría significar menos trigo exportado a la República, con el consiguiente revuelo por parte del populacho.

El reparto de trigo gratuito era una técnica usada comúnmente en la república, sobretodo por el bando populista, pero incluso Catón ofreció el trigo subvencionado en alguna ocasión, con motivo de su candidatura a Tribuno de la Plebe en el año 63 A.C.

Esto se ve muy bien en la serie de Roma (HBO), especialmente los capítulos Ceasreón (1ª temporada), y los tres últimos capítulos de la segunda temporada. Valen la pena, aunque no se reflejen directamente en el vivo.

Avisados estáis!

7/9/10

Aclaración sobre el consulado


Hola de nuevo!!!

Aprovechando el veraneo he terminado algún articulillo más de ambientación. En posts anteriores os hablaba del cursus honorum y del porqué ser cónsul. Este es el remate a esos dos artículos políticos, en donde cuento alguna cosilla más que se me había pasado y aclaro las fechas en las que se realizaban las selecciones, algo muy importante para comprender la trama política del vivo.

Espero que sea claro y conciso.

Pili.


Los candidatos eran llamados así por teñir su toga de un blanco prístino, para destacar entre el resto de togados (con túnicas en el color natural del hilo, que solía ser beige).

Las selecciones en Roma se hacían en verano. Había una dura campaña electoral desde meses antes. Las candidaturas habían de ser presentadas en persona al Senado, antes de fin del año anterior a las selecciones y habían de cumplir una serie de requisitos.

Todo aquel que deseara presentarse a un cargo no debía de tener ninguna causa jurídica pendiente, pero a la vez, si se inscribía alguien como candidato, eso lo dotaba de inmunidad a los posibles cargos jurídicos que se le pudieran imputar, hasta el final de su mandato incluso, si salían elegidos (sino, hasta el final de las votaciones). Además, para ser cónsul, el más alto cargo en Roma, se debía de ser patricio y tener una ingente cantidad de dinero (hay que recordar que la política en Romano sólo no proporcionaba dinero, sino que exigía una gran cantidad de gastos públicos). Se debía de haber pasado por el Cursus Honorum a través de determinados cargos y tener una edad mínima, que para cónsul rondaba la cuarentena pasada (los cuarenta y dos años como edad de referencia). Hubo excepciones a esta edad mínima, como cuando Pompeyo consiguió su primer consulado, de una manera bastante irregular.

Tras la elección, no entraban al cargo hasta el año siguiente. Como decía en el artículo del Cursus Honorum: Aunque las candidaturas se presentaban en diciembre, las elecciones comenzaban oficialmente el 6º día de Quintilis (Julio), aunque todo el año parecía que se estaba en elecciones. Los cónsules se presentaban habitualmente en candidaturas por parejas, complementándose para alcanzar más votos, cosa muy útil pues los ciudadanos poseían 2 votos cada uno. No tomaban su cargo hasta meses después de ser elegidos, habitualmente en enero del año siguiente.

Ejemplo: En diciembre del año 50, se inscriben los candidatos en los registros. Durante el año 49 se haría campaña y las votaciones. Los nuevos cargos de cónsul no se harían efectivos hasta enero del año 48.

La campaña era muy parecida a la que se hace ahora: Besos a los niños, muchos discursos en el Foro, incluso reparto de comida (sustituidlo por paellas gratis y estaríamos en el siglo XXI).

En la foto se muestran los cuencos que se usaron como propaganda en la época de Catilina (62 a. C. aprox). Catón los repartía llenos de comida para promocionar su candidatura a tribuno de la plebe y le fue bien, ya que consiguió el cargo.

6/3/10

El porqué de ser Cónsul en Roma.




Su nombre era inscrito en los Fasti consulares (listados con los nombres de todos los cónsules), un gran honor. Además el nombrar a los cónsules era la manera informal de contar los años, con lo que se pasaba a la historia.
Todo aquel que había sido cónsul entraba en la categoría de consular. Gozaba de una serie de privilegios y de gran estima y respeto por parte del Senado. Se acostumbraba a cederle la palabra antes que a los magistrados más jóvenes. En muchos casos fueron nombrados gobernadores de una provincia con el apelativo de procónsul, lo que solía provocar su enriquecimiento, ya que gestionaban el cobro de impuestos y se ganaban clientela. También fueron los encargados del abastecimiento de grano, lo que le reportaba el agradecimiento de la plebe, si eran generosos.
Los dos cónsules llevaban una escolta de 12 lictores (una mezcla entre guardia de honor y guardaespaldas), pero sólo durante el año en que les correspondía. Los símbolos externos de su autoridad consistían en las fasces, haces o insignias, que portaban los lictores, y en un cetro de marfil (scipio eburneus) rematado por un águila.

4/2/10

Cursus Honorum: Introducción.


Saludos de nuevo!!!
Tras el descanso obligatorio que nos hemos tenido que tomar, por razones que todos conocéis, volvemos a la carga. En cuanto a fechas del vivo, ya lo iremos viendo, y lo mismo en cuanto a retomar vuestros personajes, las inscripciones y todo el tinglado. De momento, voy a ir subiendo nuevos artículos de ambientación, y según vuestras respuestas, ya iremos dando más datos de intendencia. Convendría que os sindicárais a la página, si es que no lo estáis ya, para leer puntualmente las novedades.
Comenzaremos con un tema muy importante para el vivo y que os afecta a todos, La política.
Para no agobiar, dividiré el tema en varias partes. Hoy os hablaré de temas generales a modo de introducción, para que sea más fácil cuando empiece a describir todos los escalafones del Cursus Honorum, la "carrera hacia el honor". Es muy importante que todos conozcáis este tema, pues la mayoría o sois senadores de distintos escalafones o familia de ellos o tenéis tramas que os implican con alguno.
Os subo una imagen que representa a senadores reunidos. Prestad atención a los zapatos (calceus) del que está en el lado derecho y en primer plano. Son los típicos zapatos rojos de los senadores, que debereis intentar reproducir aquellos que tengáis que llevar dicho atuendo.

CURSUS HONORUM: Generalidades.

La carrera política durante la República Romana recibía el nombre de cursus honorum. Se debía de poseer al menos 400.000 sestercios (3.600.000 €) para optar a la carrera política (o incluso otras fuentes, indican que 400.000 era la cifra para ser nombrado caballero y un millón de sestercios para senador) y una edad y escala social adecuada. Se podía iniciar a los 32 años y había edades mínimas para los cargos.

Debido a estos estrictos requisitos, estaban los pedarii (los que "votaban con los pies"), senadores que no podrían optar jamás a un cargo relevante o con Imperium y relegados a ser los últimos a hablar en las sesiones del Senado. De hecho, se medía la fama familiar por el número de cónsules en la familia y se presumía de ello, en los atrios de las domus, con máscaras de los mismos.

Cada magistrado que pretendía ser elegido presentaba unas propuestas de gobierno o intenciones con las que aseguraba que ejercería el cargo, especie de programa electoral, llamado entonces edicto. Los candidatos se hacían acompañar de un nomenclator, personaje que les recordaba en un susurro los nombres de los ciudadanos con los que se encontraban por la calle (y de ciertos datos útiles, como si tenían enfermos en la familia, el nombre de mujer e hijos, si les era favorable o no, etc.). Ciertos grandes hombres como Cicerón, Hortensio y Craso no los necesitaban.

Las campañas electorales eran aún más cansinas que en la actualidad, habiendo toda la parafernalia conocida, besos a niños y eslóganes llamativos. Se usaba la propaganda electoral y los repartos gratuitos de comida, incluso entre los más honorables. Se conservan aún vasijas de estos repartos a nombre de Catón, el más virtuoso de los contemporáneos en juego.

Aunque las candidaturas se presentaban en diciembre, las elecciones comenzaban oficialmente el 6º día de Quintilis (Julio), aunque todo el año parecía que se estaba en elecciones. Los cónsules se presentaban habitualmente en candidaturas por parejas, complementándose para alcanzar más votos, cosa muy útil pues los ciudadanos poseían 2 votos cada uno. No tomaban su cargo hasta meses después de ser elegidos, habitualmente en enero del año siguiente.

La política romana estaba dividida en magistraturas, que se caracterizaban por ser anuales, honoríficas (no se cobraba) y colegiadas. Las magistraturas se dividían en: magistraturas mayores o curules (Cónsul, Pretor y Censor), menores (Edil y Cuestor), y especiales (Pontifex Maximus, Dictador y Tribuno de la Plebe).

Colegiatura:

Era el principio de funcionamiento de las magistraturas romanas ordinarias (todas excepto el Dictador), por el cual debían ser desempeñadas por un número par de magistrados de iguales poderes, y que siempre debían ser como mínimo dos. Esto obligaba a los magistrados a actuar colegiadamente y de acuerdo, ya que uno podía vetar las decisiones del otro o de los otros. Así, existían dos censores, dos cónsules, de dos a catorce pretores, dos ediles curules patricios, dos ediles plebeyos, de dos a veinticuatro cuestores, y diez tribunos de la plebe. (Estos números fueron variando en los siglos de evolución política de Roma, desde la ciudad estado al Imperio, pero me he basado en los datos del final de la república para no liar al personal.)

Relaciones de clientela:

Se suponía que los “clientes” de los candidatos y sus aliados, les votarían. Las relaciones de clientela (del latín cluere, acatar, obedecer) consistían en acuerdos privados, y por ello fuera del control estatal, por los que una persona ponía sus servicios a disposición de un patrón poderoso (usualmente un funcionario, sacerdote o senador) a cambio de su protección. Todas las mañanas les iban a presentar sus respetos y quizá, a pedirles algún favor. En periodo electoral, tener clientes con influencia en grupos de gente, era necesario para conseguir ganar. También eran “usados” por los senadores para hacer negocios, ya que estaba prohibido el que ellos en persona los realizaran.

In Toga Candida

Los candidatos (llamados así por teñir con tiza blanca o cándida sus togas, para destacar entre el resto) hacían campañas agresivas y todos los años se convocaban elecciones, aunque algunos cargos sólo se elegían cada dos o más años. El soborno y compra de votos era algo muy habitual, aunque se intentaba hacer de forma más o menos discreta. No se sobornaba de forma individual, sino por sindicatos o collegia.

El día de las elecciones, se montaban tablados y rampas en el Campo de Marte, todo el mundo tomaba su tablilla de cera donde inscribía sus 2 votos en secreto. Los augures daban el visto bueno, se alejaban los epilépticos (morbus comitialis, de ahí el nombre de la patología), una legión se desplegaba a las afueras para prevenir ataques sorpresa, se leía la lista de candidatos, sonaban las trompetas, mientras se izaba la bandera en la colina Canícula y el pueblo de Roma, votaba.

Comicios:

Había diferentes tipos de convocatoria a los ciudadanos según el tipo de magistrado a elegir, pero como es un rollo, pondré sólo los datos más relevantes para el vivo. En los comitia había votaciones por centurias y tribus, pero aunque votaban todos (a dos nombres por cargo), el voto individual sólo contaba el total aportado por cada centuria y además, los votos de los ricos valían más que los de los pobres, en una especie de oligarquía. Para hacernos una idea, la primera clase copaba 70 centurias de las 193 totales.

De la asamblea curiata y la comisio calata no comentaremos nada pues no nos son relevantes. Los comitia tributa eran de las 35 tribus y decidían las leyes, básicamente. Nos dedicaremos un pelín a los centuriados, que elegían sobre los principados magistrados y temas de guerra.

El orden de las votaciones era vital, pues la centuria praerogativa (la primera en votar) era decisiva y sólo se sorteaba entre los más ricos, entre las clases sociales de ciudadanos (con derecho a voto). La sex suffragia eran las 6 centurias compuestas exclusivamente por aristócratas. Los caballeros eran una de las 3 primeras centurias en votar, elegido a sorteo. La gente se guiaba mucho por lo que hicieran los demás (se iba haciendo público el recuento tras cada centuria, lo que influía al resto) y por eso, muchas veces las clases más bajas, ni siquiera hacía falta que votasen, pues ya se había alcanzado la mayoría sólo con los votos de las clases más altas y no era necesario.

El nº de centurias varió con los años. Tomaré como referencia la votación para el consulado de Cicerón (13 años antes del vivo) y contaremos 193 centurias, como el total de grupos de voto en el vivo (si no cambiamos de idea, claro).

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os alegre la noticia del retorno y comencéis a animaros y a meteros de nuevo en el mundo de Roma. Agradeceríamos que fuerais confirmando la intención de seguir participando en el vivo.

Gracias por seguir con nosotros.

Óscar y Pili.




4/12/08

CALENDARIO ROMANO


“Tempus fugit”

1.- Los años:

El conteo de los años se hacía de dos maneras:

-La Oficial: Ad Vrbe Condita (AVC) que significa “desde la fundación de la Ciudad” (Roma, of course…). Aunque hay controversia en la fecha exacta de dicha fundación, tomaremos la que por consenso parece más cercana a la realidad. 753 AC. con lo que si estamos en el año 50 AC, será el año 704 AVC. Y el año próximo: 49 A.C. será el 705 AVC. Esta datación se usaba sobre todo para fechar los hechos históricos.

-La coloquial: Los romanos distinguían las fechas según el cónsul o monarca a la sazón en el poder. Así, para designar el año 216 AC., solía decirse el "año de Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón", o, para indicar el 44 AC., el "quinto consulado de Julio César". Dichos nombres estaban inscritos en las Piedras capitulares.

El año 704 AVC corresponde con el año de Cayo Claudio Marcelo (personaje en el vivo) y Lucio Emilio Lépido Paulo (familiar de un pj del vivo) o más reducido: Es el año de Claudio y Lépido.

Para ver la lista completa de cónsules romanos: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:C%C3%B3nsules_romanos_%28Per%C3%ADodo_Republicano%29

Una anécdota en relación con la datación por cónsules: En el 59 AC el cónsul colega de César fue Marcus Calpurnius Bibulus, quien no podía contrarrestar las imposiciones de César y terminó recluyéndose en su casa utilizando, en vano, pretextos religiosos para declarar nulas las propuestas de César. Pero César pudo aprobar la mayoría de las medidas que propuso y por esto, como si hubiera gobernado solo, de manera jocosa, la gente se refería a este año como el de "Julio y César" en lugar del año de César y Bíbulo. César, ganando amigos…

  1. Meses del año:

Tras ver que el calendario de época de Rómulo, no encajaba bien con las épocas del año, se realizó una reforma atribuida por los historiadores al rey Numa Pompilio, segundo rey de Roma. Entre diciembre y marzo se añadieron dos nuevos meses: enero y febrero. Desde mediados del siglo II a.C., el año, que hasta entonces había empezado en el mes de marzo, pasó a comenzar en enero. Así el año pasó a durar 355 días: febrero tenía 28 días, marzo, mayo, julio y octubre 31, y el resto 29. Como tras la reforma de Numa Pompilio las cosas no se arreglaron, ya que seguía el calendario lunar oficial desfasado con el curso estacional, basado en el ciclo solar, se optó por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados Mercedonios o Intercalares.

El año para los romanos comenzaba en marzo, cuando se decidían las campañas militares del año, por lo que los nombres de los meses en orden son Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quintilis, Sextilis, September, October, November, December (dura 29 días y es el último del año), Ianuarius y Februarius.

Más tarde se cambiarían dos nombres de mes: Quintilis= Iulius, por Julio César y Sextilis=Augustus, en honor a Octavio Augusto. Pero en la presente época, aún no eran vigentes, por razones obvias.

Numa Pompilio, instauró la duración de este calendario lunar, en 304 días, distribuidos en 10 meses (6 meses de 30 días y 4 de 31 días). Pero éste, tenía desfases de tiempo, respecto al calendario solar y los pontífices lo reajustaban anualmente en el último mes, y finalmente se tuvo que añadir un par de meses, pasando a durar unos 355 días. Los reajustes se hacían con criterios políticos, pero no astronómicos, como determinar el día de pagar a la servidumbre, y se hacía mal uso del reajuste, para prorrogar cargo de un funcionario, adelantar o retrasar votaciones.

Fruto de este carácter civil, es la aparición de las nundinas que dividían el calendario, primordialmente a efectos mercantiles -para que cada persona pudiera acudir a la ciudad cada ocho días para resolver sus asuntos-, en grupos de ocho días señalados en los calendarios epigráficos con las letras A, B, C, D, E, F, G y H.

Julio César pretende ajustar el calendario romano al solar, reforma que traerá ventajas a algunos y desventaja a otros (sobre todo a los políticos). Unos tachan la reforma de populista y otros, como una bendición.

  1. Los días:

Los romanos no marcaban cada día con un número, sino con un nombre. Cada mes se dividía en tres épocas, llamadas kalendae, nonae e idus, que señalan respectivamente los días 1º, 5º y 13º, pero en los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre, las nonae eran el día 7º y las idus el 15º.

Estos días señalados de cada mes se dicen en latín con los ablativos kalendis, nonis e idibus, seguidos del nombre del mes en genitivo. Por ejemplo, el 1 de Enero sería kalendis Ianuarii.

El día anterior o posterior a cualquiera de esos días se expresa con los adverbios pridie y postridie, seguidos del nombre correspondiente en genitivo o acusativo. Por ejemplo, el 31 de Diciembre sería pridie kalendarum Ianuarii o pridie Kalendas Ianuarii.

Los Idus son el punto cumbre del mes, dado que sobre ellos gira el cómputo del tiempo. Correspondería al día en que se produce la luna llena.

Para los más friks:

Los demás días del mes se expresan en relación a la época más próxima siguiente, contando los días que median entre la fecha y la época, ambos inclusive, y poniendo el número que resulte en ablativo, con el ordinal concertado con die, después el nombre de la época en acusativo, regido de ante, y a continuación el nombre del mes en genitivo o en acusativo concertando con el sustantivo que designa la época.

Por ejemplo, para poner el 7 de Enero hay que contar los días que median entre el 7 y el 13, que es el día de las idus (la época más próxima siguiente), ambos inclusive, o sea, 7; diremos, pues, septimo die ante idus Ianuarii vel Ianuarias. Con frecuencia la preposición ante, se antepone al sustantivo dies o al ordinal, designando la fecha, no del día precedente, sino del día mismo que se cita. Por ejemplo, ante diem XIII kalendas Ianuarias (Cic.), es el 16 de Diciembre (el día de antes del 13º, hasta las calendae de Enero: Kalendae= 1 enero-13 días= 17, como pone “ante”, es el día anterior al 17, o sea, el 16 de diciembre.). Pero tampoco está claro, pues contaban el día desde el que contaban y el que querían nombrar.

Resumiendo:

En el vivo, al ser la fecha el 17 de diciembre, lo debemos nombrar a partir de los idus de diciembre (el día 13). Pasaremos de tanta rimbombancia, pues lo importante es que “suene” a romano. Ejemplo: La fecha del vivo sería: Quarto diem idus decembrarias. O si se quiere aludir al fin de mes, ante diem XIII ante calendas Ianuarias.

O si no os acordáis, pues es muy difícil: Cuatro días tras los idus de diciembre o trece para kalendas de enero.

Los días de la semana (dies) se llamaban: Solis, Lunae, Martis, Mercurii, Iovis, Veneris, Saturni. En el lenguaje eclesiástico, Dominica (dies), Feria 2ª, 3ª, etc. Sabbatum. Mezclados, han pasado estos nombres a las lenguas neo-latinas: Domingo, Lunes…, Sábado.

Como hay confusión en el día de la semana, debido a los cambios de calendario que se produjeron después, supondremos que este año es especial y las Saturnalia caían en el día de Saturno: Saturni o Sábado, como en la vida real, vamos.

División administrativa de los días:

Cada día en la vida de Roma, tenía una cualidad. Veamos a continuación los principales “tipos de día” romanos:

-Comitialis: Días ordinarios en los que el pretor podía hacer justicia y los magistrados podían reunir al pueblo en asambleas ordinarias.

-Feriae: Festividad a un Dios, prohibido trabajar. Hoy es este tipo de día.

-Fasti: Días en los que, pese a poder llevarse a cabo juicios, no se podía reunir al pueblo en asambleas profanas.

-Nefasti: Según Varrón, estos días se definen por oposición a los dos anteriores. En ellos ni se puede reunir al pueblo en asamblea, ni el pretor puede rendir justicia; además se prohíben las actividades profanas.

-Intercisi: Estos días tenían la particularidad de ser nefastos por la mañana y por la tarde, pero fastos durante el intervalo.

  1. Partes del día:

Ellos repartían el tiempo de luz (el día) en doce horas. De esta manera, en verano, las horas resultaban más largas que en invierno. Para medir las horas, utilizaban relojes de sol, y más raramente de agua (clepsidras egipcias). A su vez, dividían el día en cuatro partes, llamadas prima, tertia, sexta y nona; la noche, en cuatro vigilias, prima, secunda, tertia y quarta.

Cada parte del día y cada vigilia de la noche, equivalían a tres de nuestras horas. Nótese que durante el día, se cuentan de 3 en 3: Prima, tertia (han pasado tres horas desde prima), etc. En cambio, por la noche se cuentan en orden las 4 partes, de la prima a la quarta.

Esta distribución de la noche en cuatro partes y el propio nombre, guardaban relación con los turnos de vigilancia de los campamentos militares.

Como la prima hora del día, coincidía con el amanecer aproximadamente, haré una tabla de uso en el vivo (nada rigurosa por otra parte). Nos será útil para saber a qué hora del día serán los diferentes actos, y para organizarnos el tiempo durante el vivo.

Hora real

Horario romano

Notas

Día

8-11 AM: Amanece

Hora Prima

Desayuno

11 -14 AM: Mediodía

Hora Tertia


14-17 AM

Hora Sexta

Hora de comidas y “siesta”.

17-20 AM: Anochecer

Hora Nona


Noche

De 21 a 23 H

Prima vigilia

Hora de cenas

De 23 a 2 AM

Secunda vigilia


De 2 AM a 5 AM

Tertia vigilia

Fin de rondas de juego del viernes.

Fin del vivo del sábado.

De 5 a 8 AM o amanecer

Quarta vigilia


4.-El día 17 de diciembre:

Por ser el día de las Saturnalia, y feriae (Las “feria” eran días en que estaba prohibido trabajar, por estar dedicados a honrar a los dioses) no se podía tomar ninguna decisión importante, pero el día 18, que es comitialis (a partir de la Secunda vigilia nocturna) ya es otro cantar. Por ello, si hay que tomar alguna decisión, juicio, detención, bla bla, será (como siempre) a partir de las 2 de la mañana, sólo que esta vez, tendréis mucho tiempo previo.

En resumen, la fecha del vivo sería Saturni, 4º día tras los idus de december (o 13 para kalendas de Ianuarius) del año 704 AVC o del año de Claudio y Lépido.

Todos los ciudadanos romanos y peregrini conocían las fechas, pero…¿qué ocurría con los esclavos? Os copio un texto que refleja un poco el desconocimiento de éstos ante una fecha como las Saturnalia.

“En todo caso, los esclavos rurales, conocerían la fecha aproximada de la celebración de estas fiestas tomando como referencia el principio o el fin de sus labores agrarias. Partiendo de esta ignorancia, nos es fácil imaginar a unos esclavos, como los de Catón, perplejos por el hecho de que su amo les concediese una ración doble de vino para que celebrasen las Compitalia o Saturnalia, dado que celebrando unas fiestas, que tal vez no comprendieran, y ajenos al pacto que el Estado tenía con los dioses (Pax Deorum), no podían concebir la responsabilidad religiosa que el Estado depositaba sobre ellos. Perplejidad que cabe extender a los esclavos de los grandes tratadistas de la agricultura (Saserna, Varrón, Columela o Plinio), y en definitiva al conjunto de la esclavitud agrícola. Otro tema eran los espabilados esclavos de la ciudad, que posiblemente oirían los bandos o verían que se preparaban las Saturnalia y estarían más enterados de lo que se avecinaba.”


http://www.ucm.es/BUCM/tesis/19911996/H/0/AH0029701.pdf

Tesis doctoral sobre calendario romano y festividades con esclavos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_romano

Para aclaraciones sobre los nombres de los meses.