4/2/10

Cursus Honorum: Introducción.


Saludos de nuevo!!!
Tras el descanso obligatorio que nos hemos tenido que tomar, por razones que todos conocéis, volvemos a la carga. En cuanto a fechas del vivo, ya lo iremos viendo, y lo mismo en cuanto a retomar vuestros personajes, las inscripciones y todo el tinglado. De momento, voy a ir subiendo nuevos artículos de ambientación, y según vuestras respuestas, ya iremos dando más datos de intendencia. Convendría que os sindicárais a la página, si es que no lo estáis ya, para leer puntualmente las novedades.
Comenzaremos con un tema muy importante para el vivo y que os afecta a todos, La política.
Para no agobiar, dividiré el tema en varias partes. Hoy os hablaré de temas generales a modo de introducción, para que sea más fácil cuando empiece a describir todos los escalafones del Cursus Honorum, la "carrera hacia el honor". Es muy importante que todos conozcáis este tema, pues la mayoría o sois senadores de distintos escalafones o familia de ellos o tenéis tramas que os implican con alguno.
Os subo una imagen que representa a senadores reunidos. Prestad atención a los zapatos (calceus) del que está en el lado derecho y en primer plano. Son los típicos zapatos rojos de los senadores, que debereis intentar reproducir aquellos que tengáis que llevar dicho atuendo.

CURSUS HONORUM: Generalidades.

La carrera política durante la República Romana recibía el nombre de cursus honorum. Se debía de poseer al menos 400.000 sestercios (3.600.000 €) para optar a la carrera política (o incluso otras fuentes, indican que 400.000 era la cifra para ser nombrado caballero y un millón de sestercios para senador) y una edad y escala social adecuada. Se podía iniciar a los 32 años y había edades mínimas para los cargos.

Debido a estos estrictos requisitos, estaban los pedarii (los que "votaban con los pies"), senadores que no podrían optar jamás a un cargo relevante o con Imperium y relegados a ser los últimos a hablar en las sesiones del Senado. De hecho, se medía la fama familiar por el número de cónsules en la familia y se presumía de ello, en los atrios de las domus, con máscaras de los mismos.

Cada magistrado que pretendía ser elegido presentaba unas propuestas de gobierno o intenciones con las que aseguraba que ejercería el cargo, especie de programa electoral, llamado entonces edicto. Los candidatos se hacían acompañar de un nomenclator, personaje que les recordaba en un susurro los nombres de los ciudadanos con los que se encontraban por la calle (y de ciertos datos útiles, como si tenían enfermos en la familia, el nombre de mujer e hijos, si les era favorable o no, etc.). Ciertos grandes hombres como Cicerón, Hortensio y Craso no los necesitaban.

Las campañas electorales eran aún más cansinas que en la actualidad, habiendo toda la parafernalia conocida, besos a niños y eslóganes llamativos. Se usaba la propaganda electoral y los repartos gratuitos de comida, incluso entre los más honorables. Se conservan aún vasijas de estos repartos a nombre de Catón, el más virtuoso de los contemporáneos en juego.

Aunque las candidaturas se presentaban en diciembre, las elecciones comenzaban oficialmente el 6º día de Quintilis (Julio), aunque todo el año parecía que se estaba en elecciones. Los cónsules se presentaban habitualmente en candidaturas por parejas, complementándose para alcanzar más votos, cosa muy útil pues los ciudadanos poseían 2 votos cada uno. No tomaban su cargo hasta meses después de ser elegidos, habitualmente en enero del año siguiente.

La política romana estaba dividida en magistraturas, que se caracterizaban por ser anuales, honoríficas (no se cobraba) y colegiadas. Las magistraturas se dividían en: magistraturas mayores o curules (Cónsul, Pretor y Censor), menores (Edil y Cuestor), y especiales (Pontifex Maximus, Dictador y Tribuno de la Plebe).

Colegiatura:

Era el principio de funcionamiento de las magistraturas romanas ordinarias (todas excepto el Dictador), por el cual debían ser desempeñadas por un número par de magistrados de iguales poderes, y que siempre debían ser como mínimo dos. Esto obligaba a los magistrados a actuar colegiadamente y de acuerdo, ya que uno podía vetar las decisiones del otro o de los otros. Así, existían dos censores, dos cónsules, de dos a catorce pretores, dos ediles curules patricios, dos ediles plebeyos, de dos a veinticuatro cuestores, y diez tribunos de la plebe. (Estos números fueron variando en los siglos de evolución política de Roma, desde la ciudad estado al Imperio, pero me he basado en los datos del final de la república para no liar al personal.)

Relaciones de clientela:

Se suponía que los “clientes” de los candidatos y sus aliados, les votarían. Las relaciones de clientela (del latín cluere, acatar, obedecer) consistían en acuerdos privados, y por ello fuera del control estatal, por los que una persona ponía sus servicios a disposición de un patrón poderoso (usualmente un funcionario, sacerdote o senador) a cambio de su protección. Todas las mañanas les iban a presentar sus respetos y quizá, a pedirles algún favor. En periodo electoral, tener clientes con influencia en grupos de gente, era necesario para conseguir ganar. También eran “usados” por los senadores para hacer negocios, ya que estaba prohibido el que ellos en persona los realizaran.

In Toga Candida

Los candidatos (llamados así por teñir con tiza blanca o cándida sus togas, para destacar entre el resto) hacían campañas agresivas y todos los años se convocaban elecciones, aunque algunos cargos sólo se elegían cada dos o más años. El soborno y compra de votos era algo muy habitual, aunque se intentaba hacer de forma más o menos discreta. No se sobornaba de forma individual, sino por sindicatos o collegia.

El día de las elecciones, se montaban tablados y rampas en el Campo de Marte, todo el mundo tomaba su tablilla de cera donde inscribía sus 2 votos en secreto. Los augures daban el visto bueno, se alejaban los epilépticos (morbus comitialis, de ahí el nombre de la patología), una legión se desplegaba a las afueras para prevenir ataques sorpresa, se leía la lista de candidatos, sonaban las trompetas, mientras se izaba la bandera en la colina Canícula y el pueblo de Roma, votaba.

Comicios:

Había diferentes tipos de convocatoria a los ciudadanos según el tipo de magistrado a elegir, pero como es un rollo, pondré sólo los datos más relevantes para el vivo. En los comitia había votaciones por centurias y tribus, pero aunque votaban todos (a dos nombres por cargo), el voto individual sólo contaba el total aportado por cada centuria y además, los votos de los ricos valían más que los de los pobres, en una especie de oligarquía. Para hacernos una idea, la primera clase copaba 70 centurias de las 193 totales.

De la asamblea curiata y la comisio calata no comentaremos nada pues no nos son relevantes. Los comitia tributa eran de las 35 tribus y decidían las leyes, básicamente. Nos dedicaremos un pelín a los centuriados, que elegían sobre los principados magistrados y temas de guerra.

El orden de las votaciones era vital, pues la centuria praerogativa (la primera en votar) era decisiva y sólo se sorteaba entre los más ricos, entre las clases sociales de ciudadanos (con derecho a voto). La sex suffragia eran las 6 centurias compuestas exclusivamente por aristócratas. Los caballeros eran una de las 3 primeras centurias en votar, elegido a sorteo. La gente se guiaba mucho por lo que hicieran los demás (se iba haciendo público el recuento tras cada centuria, lo que influía al resto) y por eso, muchas veces las clases más bajas, ni siquiera hacía falta que votasen, pues ya se había alcanzado la mayoría sólo con los votos de las clases más altas y no era necesario.

El nº de centurias varió con los años. Tomaré como referencia la votación para el consulado de Cicerón (13 años antes del vivo) y contaremos 193 centurias, como el total de grupos de voto en el vivo (si no cambiamos de idea, claro).

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que os alegre la noticia del retorno y comencéis a animaros y a meteros de nuevo en el mundo de Roma. Agradeceríamos que fuerais confirmando la intención de seguir participando en el vivo.

Gracias por seguir con nosotros.

Óscar y Pili.




10/1/09

El final de un sueño.


Hola a tod@s:
Ya habréis recibido en vuestro buzón de correo electrónico un mail comentandoos la causa de la suspensión del vivo.
Os reitero que lo lamento mucho, pero las Parcas han hablado.
Como esto es algo público, si no habéis recibido el mail, ruego me lo digáis y os lo reenvío, que prefiero no decir nada por akí.
Un beso a tod@s y espero que en un futuro no muy lejano lo podamos volver a intentar.
Ave!!!!
Pili

28/12/08

El entretenimiento en Roma: Teatro


“Panem et circenses”

Juvenal en sus Sátiras.

Como bien decía Juvenal, había que darle al pueblo (además de pan) un entretenimiento, para que no estuvieran tan pendientes del hambre, enfermedades, pérdida de familiares en las guerras, etc.

Dedicaré varios artículos a cada uno de los principales entretenimientos de los Romanos. Uno de ellos era el teatro.

Usando un texto de “El primer hombre de Roma”, pondré en boca del dictador Sila, lo que opinaban los ciudadanos del teatro. Y si sabemos leer entre líneas, poco más habrá que añadir.

               “A los tres les encantaba el teatro, pero no las obras intelectuales
griegas de Sófocles, Esquilo y Eurípides, con máscaras y profundas voces
gruñonas declamando poesía altisonante. No, a ellos les gustaba la comedia,
las obras latinas de Plauto, Nevio y Terencio, jocosas y desternillantes; y por
encima de todo, las simplezas mímicas y estúpidas representadas sin
máscaras con rameras desnudas, tontos torpes, prostitutas que aparecían
a toque de trompeta, bromas pesadas traídas por los pelos y tramas
inverosímiles improvisadas sobre la marcha e inspiradas en repertorios
clásicos. Mariquitas altas con culos postizos cimbreantes, el movimiento
de un dedo más elocuenteque mil palabras, suegros con los ojos
vendados que confundían tetas con melones maduros, adúlteros
locos y dioses borrachos. Nada era sagrado en el reino de Mimo.
               Tenían amistad con todos los comediantes y directores de Roma
y consideraban que una fiesta no era fiesta si no acudía un elenco de
"nombres". Para ellos el teatro trágico no existía, y en eso eran
auténticos romanos, porque los romanos eran partidarios de la carcajada.”

El teatro pues, era un sitio del pueblo, pero también de la nobilitas de más abolengo. Claro está, que para marcar las diferencias, caballeros (los équites) disponían de las primeras filas reservadas, justo después de las de los senadores (legislado en el 67 A.C. por la Ley Roscia) y los patricios, mandaban a sus esclavos a que les reservasen un buen puesto. Todos se arreglaban mucho para acudir a las representaciones, pues el cotilleo era común mientras se esperaba pacientemente, a que la obra empezara (como también ocurría en el Circo), ya que los que no tenían asientos reservados, podían pasar horas esperando, para poder optar a oír a los personajes. Y eso también era aprovechado por vendedores ambulantes (al más puro estilo de Y-Voy-A-La-Ruina Escurridizo), que vendían garbanzos tostados o salchichas.

Como indica el texto, había varios tipos de obras:

-Las de origen griego: En su mayoría tragedias de grandes autores, gestas épicas y declamaciones de poesías, que los más no entendían, al estar en griego, lengua al alcance de los más ricos. Menos populares que el resto.

-Las desternillantes comedias romanas: Divertidas, dignas de competir con los más actuales maestros del absurdo (¡Ay! Esa muchachada…). Llenas de bromas, malentendidos y gestos soeces, que hacían las delicias del público romano.

-Mimo, mimus: En principio fue una modalidad teatral griega; el mimo atraía entusiastas seguidores en Roma y siguió adquiriendo popularidad a partir del siglo III AC. Si los actores, en la comedia y la tragedia, llevaban máscara y tenían que ajustarse estrictamente a la métrica y acentuación del verso, en el mimo no sucedía así, sino que aplicaban una técnica parecida a la improvisación. El repertorio era amplio, pero en las representaciones no se recurría a un diálogo memorizado. El mimo estaba considerado teatro vulgar, indecente y bajo, y más por los que gustaban del auténtico teatro trágico y cómico, pero su espectacular popularidad en los juegos romanos hizo que pronto desplazase a un segundo lugar al drama clásico. No cabe duda de que el mimo debía de ser muy divertido; parece que perduró en los personajes de repertorio de la commedia dell'arte, y el disfraz de Arlequín recuerda el centuculus del loco del mimo romano, por ejemplo.

No confundamos con los mimos que se contrataban en los funerales, de los que hablaremos en otro post.

Los actores llevaban las vestiduras correspondientes a los distintos papeles y el de las mujeres era realizado por los hombres. Las obras se hacían en verso.


Hasta la construcción del grandioso Teatro de Pompeyo (Pompeium Theatrum o theatrum marmoleum), englobado a su vez en un gran complejo llamado Curia Pompeii, los teatros se colocaban de forma ambulante en plazas o lugares públicos, pues se consideraba “de Griegos” (en el tono más peyorativo y despectivo posible), el tener un edificio consagrado sólo a tal fin. Este teatro, construido en el 55 AC (5 años antes del vivo) fue el primer edificio realizado en mármol en Roma. Y fueron muchos los romanos que pensaron que era digno de los decadentes y trágicos griegos. (Pronúnciese “griego” con la boca torcida y casi escupiendo.). Se componía de la scaena, orchestra, caveas (ima, media y summma) y el balteum. El espacio destinado a los espectadores, en forma de anfiteatro, era capaz para varios miles de personas.


Una macabra anécdota importante de este teatro es que los conspiradores que asesinaron a César, lo hicieron allí. Convocaron al Senado en la Curia Pompeii, ya que el teatro se encontraba fuera del Pomerium, el recinto sagrado de Roma, donde era alta traición el llevar armas. Así, al menos, no serían condenados a muerte, si algo salía mal. Sabían cubrirse las espaldas, estos tipos.

Recordemos que los quirites (el nombre que se daban a sí mismos los romanos) presumían de austeros, aunque de puertas para dentro, eran unos hedonistas, no obstante de boquilla ponían a caldo a orientales, griegos y bárbaros de mala calaña. Pero preferían las casposas obras de Bolitón a las de Homero o Píndaro. Eso dice mucho de ellos.

4/12/08

CALENDARIO ROMANO


“Tempus fugit”

1.- Los años:

El conteo de los años se hacía de dos maneras:

-La Oficial: Ad Vrbe Condita (AVC) que significa “desde la fundación de la Ciudad” (Roma, of course…). Aunque hay controversia en la fecha exacta de dicha fundación, tomaremos la que por consenso parece más cercana a la realidad. 753 AC. con lo que si estamos en el año 50 AC, será el año 704 AVC. Y el año próximo: 49 A.C. será el 705 AVC. Esta datación se usaba sobre todo para fechar los hechos históricos.

-La coloquial: Los romanos distinguían las fechas según el cónsul o monarca a la sazón en el poder. Así, para designar el año 216 AC., solía decirse el "año de Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón", o, para indicar el 44 AC., el "quinto consulado de Julio César". Dichos nombres estaban inscritos en las Piedras capitulares.

El año 704 AVC corresponde con el año de Cayo Claudio Marcelo (personaje en el vivo) y Lucio Emilio Lépido Paulo (familiar de un pj del vivo) o más reducido: Es el año de Claudio y Lépido.

Para ver la lista completa de cónsules romanos: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:C%C3%B3nsules_romanos_%28Per%C3%ADodo_Republicano%29

Una anécdota en relación con la datación por cónsules: En el 59 AC el cónsul colega de César fue Marcus Calpurnius Bibulus, quien no podía contrarrestar las imposiciones de César y terminó recluyéndose en su casa utilizando, en vano, pretextos religiosos para declarar nulas las propuestas de César. Pero César pudo aprobar la mayoría de las medidas que propuso y por esto, como si hubiera gobernado solo, de manera jocosa, la gente se refería a este año como el de "Julio y César" en lugar del año de César y Bíbulo. César, ganando amigos…

  1. Meses del año:

Tras ver que el calendario de época de Rómulo, no encajaba bien con las épocas del año, se realizó una reforma atribuida por los historiadores al rey Numa Pompilio, segundo rey de Roma. Entre diciembre y marzo se añadieron dos nuevos meses: enero y febrero. Desde mediados del siglo II a.C., el año, que hasta entonces había empezado en el mes de marzo, pasó a comenzar en enero. Así el año pasó a durar 355 días: febrero tenía 28 días, marzo, mayo, julio y octubre 31, y el resto 29. Como tras la reforma de Numa Pompilio las cosas no se arreglaron, ya que seguía el calendario lunar oficial desfasado con el curso estacional, basado en el ciclo solar, se optó por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados Mercedonios o Intercalares.

El año para los romanos comenzaba en marzo, cuando se decidían las campañas militares del año, por lo que los nombres de los meses en orden son Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quintilis, Sextilis, September, October, November, December (dura 29 días y es el último del año), Ianuarius y Februarius.

Más tarde se cambiarían dos nombres de mes: Quintilis= Iulius, por Julio César y Sextilis=Augustus, en honor a Octavio Augusto. Pero en la presente época, aún no eran vigentes, por razones obvias.

Numa Pompilio, instauró la duración de este calendario lunar, en 304 días, distribuidos en 10 meses (6 meses de 30 días y 4 de 31 días). Pero éste, tenía desfases de tiempo, respecto al calendario solar y los pontífices lo reajustaban anualmente en el último mes, y finalmente se tuvo que añadir un par de meses, pasando a durar unos 355 días. Los reajustes se hacían con criterios políticos, pero no astronómicos, como determinar el día de pagar a la servidumbre, y se hacía mal uso del reajuste, para prorrogar cargo de un funcionario, adelantar o retrasar votaciones.

Fruto de este carácter civil, es la aparición de las nundinas que dividían el calendario, primordialmente a efectos mercantiles -para que cada persona pudiera acudir a la ciudad cada ocho días para resolver sus asuntos-, en grupos de ocho días señalados en los calendarios epigráficos con las letras A, B, C, D, E, F, G y H.

Julio César pretende ajustar el calendario romano al solar, reforma que traerá ventajas a algunos y desventaja a otros (sobre todo a los políticos). Unos tachan la reforma de populista y otros, como una bendición.

  1. Los días:

Los romanos no marcaban cada día con un número, sino con un nombre. Cada mes se dividía en tres épocas, llamadas kalendae, nonae e idus, que señalan respectivamente los días 1º, 5º y 13º, pero en los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre, las nonae eran el día 7º y las idus el 15º.

Estos días señalados de cada mes se dicen en latín con los ablativos kalendis, nonis e idibus, seguidos del nombre del mes en genitivo. Por ejemplo, el 1 de Enero sería kalendis Ianuarii.

El día anterior o posterior a cualquiera de esos días se expresa con los adverbios pridie y postridie, seguidos del nombre correspondiente en genitivo o acusativo. Por ejemplo, el 31 de Diciembre sería pridie kalendarum Ianuarii o pridie Kalendas Ianuarii.

Los Idus son el punto cumbre del mes, dado que sobre ellos gira el cómputo del tiempo. Correspondería al día en que se produce la luna llena.

Para los más friks:

Los demás días del mes se expresan en relación a la época más próxima siguiente, contando los días que median entre la fecha y la época, ambos inclusive, y poniendo el número que resulte en ablativo, con el ordinal concertado con die, después el nombre de la época en acusativo, regido de ante, y a continuación el nombre del mes en genitivo o en acusativo concertando con el sustantivo que designa la época.

Por ejemplo, para poner el 7 de Enero hay que contar los días que median entre el 7 y el 13, que es el día de las idus (la época más próxima siguiente), ambos inclusive, o sea, 7; diremos, pues, septimo die ante idus Ianuarii vel Ianuarias. Con frecuencia la preposición ante, se antepone al sustantivo dies o al ordinal, designando la fecha, no del día precedente, sino del día mismo que se cita. Por ejemplo, ante diem XIII kalendas Ianuarias (Cic.), es el 16 de Diciembre (el día de antes del 13º, hasta las calendae de Enero: Kalendae= 1 enero-13 días= 17, como pone “ante”, es el día anterior al 17, o sea, el 16 de diciembre.). Pero tampoco está claro, pues contaban el día desde el que contaban y el que querían nombrar.

Resumiendo:

En el vivo, al ser la fecha el 17 de diciembre, lo debemos nombrar a partir de los idus de diciembre (el día 13). Pasaremos de tanta rimbombancia, pues lo importante es que “suene” a romano. Ejemplo: La fecha del vivo sería: Quarto diem idus decembrarias. O si se quiere aludir al fin de mes, ante diem XIII ante calendas Ianuarias.

O si no os acordáis, pues es muy difícil: Cuatro días tras los idus de diciembre o trece para kalendas de enero.

Los días de la semana (dies) se llamaban: Solis, Lunae, Martis, Mercurii, Iovis, Veneris, Saturni. En el lenguaje eclesiástico, Dominica (dies), Feria 2ª, 3ª, etc. Sabbatum. Mezclados, han pasado estos nombres a las lenguas neo-latinas: Domingo, Lunes…, Sábado.

Como hay confusión en el día de la semana, debido a los cambios de calendario que se produjeron después, supondremos que este año es especial y las Saturnalia caían en el día de Saturno: Saturni o Sábado, como en la vida real, vamos.

División administrativa de los días:

Cada día en la vida de Roma, tenía una cualidad. Veamos a continuación los principales “tipos de día” romanos:

-Comitialis: Días ordinarios en los que el pretor podía hacer justicia y los magistrados podían reunir al pueblo en asambleas ordinarias.

-Feriae: Festividad a un Dios, prohibido trabajar. Hoy es este tipo de día.

-Fasti: Días en los que, pese a poder llevarse a cabo juicios, no se podía reunir al pueblo en asambleas profanas.

-Nefasti: Según Varrón, estos días se definen por oposición a los dos anteriores. En ellos ni se puede reunir al pueblo en asamblea, ni el pretor puede rendir justicia; además se prohíben las actividades profanas.

-Intercisi: Estos días tenían la particularidad de ser nefastos por la mañana y por la tarde, pero fastos durante el intervalo.

  1. Partes del día:

Ellos repartían el tiempo de luz (el día) en doce horas. De esta manera, en verano, las horas resultaban más largas que en invierno. Para medir las horas, utilizaban relojes de sol, y más raramente de agua (clepsidras egipcias). A su vez, dividían el día en cuatro partes, llamadas prima, tertia, sexta y nona; la noche, en cuatro vigilias, prima, secunda, tertia y quarta.

Cada parte del día y cada vigilia de la noche, equivalían a tres de nuestras horas. Nótese que durante el día, se cuentan de 3 en 3: Prima, tertia (han pasado tres horas desde prima), etc. En cambio, por la noche se cuentan en orden las 4 partes, de la prima a la quarta.

Esta distribución de la noche en cuatro partes y el propio nombre, guardaban relación con los turnos de vigilancia de los campamentos militares.

Como la prima hora del día, coincidía con el amanecer aproximadamente, haré una tabla de uso en el vivo (nada rigurosa por otra parte). Nos será útil para saber a qué hora del día serán los diferentes actos, y para organizarnos el tiempo durante el vivo.

Hora real

Horario romano

Notas

Día

8-11 AM: Amanece

Hora Prima

Desayuno

11 -14 AM: Mediodía

Hora Tertia


14-17 AM

Hora Sexta

Hora de comidas y “siesta”.

17-20 AM: Anochecer

Hora Nona


Noche

De 21 a 23 H

Prima vigilia

Hora de cenas

De 23 a 2 AM

Secunda vigilia


De 2 AM a 5 AM

Tertia vigilia

Fin de rondas de juego del viernes.

Fin del vivo del sábado.

De 5 a 8 AM o amanecer

Quarta vigilia


4.-El día 17 de diciembre:

Por ser el día de las Saturnalia, y feriae (Las “feria” eran días en que estaba prohibido trabajar, por estar dedicados a honrar a los dioses) no se podía tomar ninguna decisión importante, pero el día 18, que es comitialis (a partir de la Secunda vigilia nocturna) ya es otro cantar. Por ello, si hay que tomar alguna decisión, juicio, detención, bla bla, será (como siempre) a partir de las 2 de la mañana, sólo que esta vez, tendréis mucho tiempo previo.

En resumen, la fecha del vivo sería Saturni, 4º día tras los idus de december (o 13 para kalendas de Ianuarius) del año 704 AVC o del año de Claudio y Lépido.

Todos los ciudadanos romanos y peregrini conocían las fechas, pero…¿qué ocurría con los esclavos? Os copio un texto que refleja un poco el desconocimiento de éstos ante una fecha como las Saturnalia.

“En todo caso, los esclavos rurales, conocerían la fecha aproximada de la celebración de estas fiestas tomando como referencia el principio o el fin de sus labores agrarias. Partiendo de esta ignorancia, nos es fácil imaginar a unos esclavos, como los de Catón, perplejos por el hecho de que su amo les concediese una ración doble de vino para que celebrasen las Compitalia o Saturnalia, dado que celebrando unas fiestas, que tal vez no comprendieran, y ajenos al pacto que el Estado tenía con los dioses (Pax Deorum), no podían concebir la responsabilidad religiosa que el Estado depositaba sobre ellos. Perplejidad que cabe extender a los esclavos de los grandes tratadistas de la agricultura (Saserna, Varrón, Columela o Plinio), y en definitiva al conjunto de la esclavitud agrícola. Otro tema eran los espabilados esclavos de la ciudad, que posiblemente oirían los bandos o verían que se preparaban las Saturnalia y estarían más enterados de lo que se avecinaba.”


http://www.ucm.es/BUCM/tesis/19911996/H/0/AH0029701.pdf

Tesis doctoral sobre calendario romano y festividades con esclavos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_romano

Para aclaraciones sobre los nombres de los meses.

28/10/08

Sexo a la Romana


Salud de nuevo, ciudadanos!!
En agradecimiento por el pronto pago de la señal y para que no lloréis diciendo que los artículos del blog son más largos que una vía romana, os pongo uno corto y ameno sobre un tema entretenido: El sexo en Roma.
Espero que os guste!!
Pili.

SEXUALIDAD EN ROMA

Odi et amo: Te odio y te amo.

La gran contradicción del amor apasionado de Cátulo, el poeta.

CARMEN XCIX de Cátulo.

Juvencio, te robé un furtivo beso

-a ti, que eres de miel- aún más dulce

que la ambrosía dulce. Pero no lo hice

impunemente: recuerdo haber quedado

crucificado en alta cruz, y haber

tratado con gran llanto de borrar

un poquito tu áspera crueldad.

En cuanto te besé, tus parvos labios,

mojaditos por gotas incontables,

te limpiaste con todos tus deditos,

para que no quedara nada en ellos

de mi saliva infecta de orinada

loba. Además, me diste al Amor cruel,

¡ay de mí!, sin cesar de atormentarme,

para tornar aquel besito dulce

en un beso más triste que el más triste

eléboro. Si impones al amor

desgraciado tan grande pena, nunca

más habré de robarte beso alguno.

El matrimonio entre nobles sobre todo, era considerado como una obligación y un negocio, más que un tema de amor. Se debía de tener hijos para la milicia y la inmortalidad de la gens, aunque no demasiados si eran patricios y se tenían que repartir dote para el cursus honorum.

El sexo fuera del matrimonio se hacía de tapadillo, intentando mantener las apariencias, pero ciertas prácticas ni siquiera estaban mal vistas, por una sociedad mucho menos mojigata y puritana que la nuestra. Veamos algunos ejemplos.

1.- Sexo oral: (Empezamos fuerte!!)

Hay muchas evidencias de que el sexo oral era frecuente. Este grafiti de Pompeya es inequívoco: "Segundo es un chupapollas muy habilidoso". Los romanos ligaron el poder al sexo oral, creando roles dominantes y sumisos. Aunque el cunnilingus se consideraba una práctica sucia, gracias a algunas pintadas hechas en los baños públicos y a palabras talladas en las paredes, se sabe que algunos prostitutos masculinos esperaban en las esquinas de estos baños a mujeres que solicitaran sus servicios, ya que no estaba bien que su esposo, un ciudadano honesto, se lo hiciese.

Practicar una felación (fellatio) o un cunnilingus, ya fuera un hombre o una mujer el ejecutor, lo convertía en culpable. Según la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de haber estimulado oralmente a una mujer, se rebajaba más que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se le imponía el estatus legal de infame, al mismo nivel que prostitutas, gladiadores y actores, lo cual le impedía votar y representarse a sí mismo ante un tribunal.

Cuando la boca se queda quieta de manera pasiva y es el pene el que la penetra, el acto se llama irrumación (del latín irrumatio) y era una práctica que llevaban a cabo los eunucos, aunque al final nunca se era tan pasivo.

2.-El tamaño importa??

A diferencia de la antigua Grecia, en Roma un pene grande era considerado un signo de atractivo y masculinidad importante, a imagen del dios de la fertilidad Príapo. Petronio describe con admiración como un hombre con un pene enorme en un baño público, buscaba encuentros excitado.

3.-Lugares de encuentro sexual:

Los baños: Los baños públicos también son referidos como lugares para encontrar compañeros sexuales. Juvenal señala que allí, los hombres se rascaban la cabeza con un dedo, para identificarse como receptivos al sexo ante los demás.

Lupanares: Sinónimo de Burdel, pues en latín lupa era sinónimo de puta. De ahí la creencia de que la famosa “loba” que alimentó a Rómulo y Remo, se tratase de una prostituta. Los más famosos estaban en el barrio de la Subura.

Otros lugares: Había ciertas vías que eran punto de encuentro sexual y también en la zona del puerto.

4.-Afrodisíacos:

El término afrodisíaco deriva de Afrodita (Venus en la Roma antigua), divinidad femenina griega relacionada con el amor, la fecundidad y la energía primaveral. Se suele denominar así a cualquier sustancia que, realmente o por fantasía popular, estimula o aumenta el deseo sexual. Eran muy usados. Los importados de Egipto y Oriente (lugar de desenfreno sexual, según los romanos más conservadores) eran muy caros y apreciados. También se usaban conjuros para enamorar. Se cuenta que en uno de los cumpleaños de Pompeyo, el regalo que más admiró fue uno de estos afrodisíacos, dejando de lado regalos más doctos, como la carta que le regaló Cicerón, original del estoico Zanón.

5.-Relaciones entre mismo sexo:

a)Lesbianismo:

Teniendo en cuenta el rol que el hombre ha ocupado históricamente, el lesbianismo ha sido menos difundido públicamente que la homosexualidad masculina. Aún existiendo durante toda la historia humana en la mayoría de las culturas antiguas, las presencia lésbica ha sido considerada como inexistente o desvalorizada, a diferencia de la homosexualidad masculina, que si bien no era aceptada, sí fue reconocida.

Grecia: Las referencias escritas más antiguas de amor entre mujeres, datan de la Grecia antigua. Safo (el epónimo de "safismo"), originaria de la isla de Lesbos, representa uno de los principales iconos lésbicos de la historia. Compuso poemas en los cuales expresaba su atracción sexual hacia otras mujeres, pero algunos escritos también la describen como una persona que también mantuvo relaciones con hombres. Textos refieren que las mujeres de Lesbos eran las que mejor hacían la fellatio.

Lesbianismo viene de Lesbos, sin embargo, el vocablo que se utilizaba en la antigua Grecia para referirse a las lesbianas era tríbada, del griego tribo (frotar).

En Oriente: En el código de Hammurabi existen datos que comprueban la presencia de mujeres con inclinaciones lésbicas. Se reconoce un tipo aparte de mujer llamada salzikrum, palabra que significa "hija hombre". Poseía muchos más derechos hereditarios que mujeres comunes y, tal como una sacerdotisa, podía heredar gran parte de los bienes paternales, mientras que una mujer común no podía hacerlo. Esto podía ofrecer la posibilidad de que ella pudiese comenzar una familia, con una o varias esposas.

b)Homosexualidad:

En la Roma antigua encontramos bastantes fuentes históricas que hablan sobre las relaciones que hoy calificamos como homosexuales. Hay obras literarias, poemas, grafitis y comentarios sobre las predilecciones de todo tipo de personajes, incluso de emperadores solteros y casados. Por otro lado las representaciones gráficas son más escasas que en la Grecia clásica. Las actitudes hacia la homosexualidad fueron cambiando con los tiempos según el contexto histórico, oscilando desde la fuerte condena hasta una considerablemente amplia aceptación. De hecho, fue considerada una costumbre cultural en ciertas provincias.

Tratando estos comportamientos es fundamental recalcar que el término homosexualidad es problemático e impreciso aplicado al mundo antiguo, ni siquiera había una palabra traducible como tal en latín ni en griego antiguo, con el mismo significado que el moderno concepto de homosexualidad. La bisexualidad parece que era la norma, pero ya autores antiguos reconocen que en la antigua Roma había hombres que mantenían relaciones sexuales exclusivamente con hombres. Lo cierto es que con el cristianismo, se dio un paso hacia atrás y se instauró un fuerte puritanismo, que aún colea hoy en día.

Existen numerosos ejemplos de literatura lírica ensalzando el amor y las relaciones homoeróticas. Los poetas latinos de la época dan por hecho que todos los hombres siente deseo homosexual en algún que otro momento. Ejemplos de poetas con alguna obra que alaban estas relaciones son Cátulo, Horacio, Virgilio u Ovidio.

Las costumbres griegas fueron siendo aceptadas gradualmente por la sociedad romana a finales de la república y principios del imperio, sin embargo las relaciones con el mismo sexo surgieron de una forma bastante diferente de como era la homosexualidad en la antigua Grecia. Tácito atacó las costumbres griegas definiéndolas como "gymnasia et otia et turpes amores" (deporte, holgazanería y amores vergonzosos) En cambio otros escritores no condenaron la pederastia per se, pero censuraron o alabaron varios de sus aspectos. Como los hombres ostentaban completamente, en particular el pater familias, la autoridad en la sociedad romana las relaciones con el mismo sexo a menudo se establecen como interacciones del tipo amo/esclavo. Usar a los esclavos para la satisfacción sexual del amo era considerado legítimo, incluso en contra de los deseos del esclavo. Por lo tanto era aceptable que un ciudadano romano adulto penetrara a su esclavo, ya fuera hombre o mujer, pero no estaba bien visto que fuera él, el penetrado. Aunque fue la norma en Grecia y Roma que el eromenos, miembro joven de la pareja, fuera el pasivo y el mayor, o erastés, fuera el activo; existen (especialmente en el periodo romano) evidencias de que había hombres mayores que preferían el papel pasivo. A mediados de la república, los actos homosexuales eran ampliamente aceptados, si el activo era un romano y el pasivo un esclavo o un no-romano. Las desviaciones de este patrón eran moralmente censuradas, pero aparentemente tenían pocas consecuencias legales. Marcial y Plauto califican un amplio rango de comportamientos homosexuales, principalmente mofándose de ellos como de otras desviaciones menores del comportamiento normal de su época, pero sin moralizar realmente. De hecho, Juvenal alaba el amor verdadero de un hombre hacia un chico.

Ejemplos míticos famosos son Aquiles y Patroclo, Zeus y Ganímedes, Hércules e Iolaos, etc.

El término catamita, joven sirviente sexual pasivo, era usada comúnmente para insultar o ridiculizar a alguien.

- Un Catamita era el compañero joven, preadolescente o adolescente, en una relación de pederastia entre dos hombres en el mundo antiguo, especialmente en la antigua Roma. Generalmente hace referencia al joven amante homosexual y pasivo. La palabra deriva del latín catamitus, que a su vez proviene del etrusco catmite, una evolución del griego Ganímedes, nombre del joven que fue seducido por Zeus y que se convirtió en su amante y copero escanciador en la mitología griega.

- -Exoletus es un término latino, el participio perfecto pasivo del verbo exolescere que significa desgastar con la edad. Se cree que en la antigua Roma se aplicaba la palabra para referirse a determinado tipo de prostitutos homosexuales, de aspecto rudo y velludo en contraposición a los adolescentes prostitutos, catamitas. Aunque el significado preciso no está del todo claro y hay controversia entre los historiadores.

6.-Sexualidad allende Roma

Grecia: La palabra gimnasio deriva de gymnos, desnudo, y refleja el hecho de que todos los deportes se practicaban sin ropa. Por ello, resulta lógico que el gimnasio fuese el epicentro de la energía erótica. El culto de la desnudez masculina era un fenómeno sumamente habitual de la vida griega y se contemplaba como uno de los hechos diferenciales entre los griegos y sus vecinos bárbaros. No sólo se practicaba la desnudez en los gimnasios sino también en las grandes competiciones nacionales de Olimpia, Nemea y Delfos, así como en el Istmo, así como en celebraciones públicas y privadas, donde los jóvenes coperos solían estar desnudos. La Gimnopedia era un importante festival anual celebrado en Esparta con bailes y presentaciones de muchachos desnudos. Paradójicamente, las autoridades de Esparta, intentaban utilizar estos bailes como recompensa para aquellos que luchaban contra la baja natalidad que aquejaba a ese Estado: sólo se admitía como espectadores a los hombres casados.

Sodoma y Gomorra: El término sodomía provenía de la ciudad de Sodoma, en la que se describen actos sexuales que no conducían al embarazo, como la masturbación, la felación, el cunnilingus y el sexo anal.

Oriente: Todo lo oriental (lo fuera realmente o no) se consideraba sensual, depravado y decadente. Pero luego, los afrodisíacos y esclavos orientales eran los más deseados. Esta hipocresía impregna el espíritu de todo romano. Eran muy criticadas las relaciones incestuosas de los faraones egipcios o los excesos en cortes reales como la de Bitinia, en la cual hubo un escándalo relacionado con el joven César, pero a la vez todos deseaban saber lo que se cocía entre las sábanas de esos misteriosos países.

CARMEN V de Cátulo.

Vivamos y amemos, oh Lesbia mía,

y démosles menos valor que a un as

a las voces de los viejos severos.

Los astros pueden morir y volver;

muerta nuestra breve luz, deberemos

dormir una última noche perpetua.

Dame mil besos, seguidos de un ciento;

luego otros mil, luego un segundo ciento;

luego otros mil seguidos, luego un ciento.

Después, hechos ya muchísimos miles,

revolvámoslos, para no saber

ni nosotros, ni el malvado que mira

acechante, cuántos besos nos dimos.

20/10/08

Preinscripciones

Aquí está la lista completa de preinscripciones y personajes que llevaréis.

El email sirve para que empecéis a complotar (o no), si queréis.

Recordad enviar una copia al mail de Pili para que cuente en acta.




Clikad en la imagen para agrandarla.

En negrita está la nomenclatura "oficial" para una relación de cortesía. Esto, por supuesto, puede cambiar según personajes y relaciones, o para expresar distintas reacciones hacia otros personajes.

Saludos.

29/9/08

Almoina en Valencia

Los másters, en nuestro afán de la búsqueda incansable de inagotable inspiración romana, además de hacer togas y espadas de gomaespuma, también visitamos museos.

Esta vez el afortunado fue el Museo de L'Almoina. Para evitar repetirme (no hay nada más desafortunado que un orador aburra a sus oyentes/lectores), os pasaré el link a algo de información (aquí), añadiendo un par de cosillas a continuación:
Vale la pena visitarlo porque...:

-Está cerquita de vuestras casas (a no ser que viváis en otro país/ciudad), así que no debería suponer mucho problema. Además, queda por el centro (o algo)
-Visitas guiadas, con lo que no necesitáis llevaros el máster de historia de antemano. Además, las visitas guiadas son (de momento) la única forma de ver la exposición, y además son gratis. La visita dura poco menos de una horilla, y es muy amena.
-Precio: 1 o 2€, gratis los sábados.
-Inspiración: La visita os debería permitir inspiraros en la ambientación de la república, y de Roma en general. Además, da algunas pistas de cómo se comportaba la sociedad romana, cosa que siempre es útil de cara al vivo.

Hay que llamar por adelantado para reservar plaza. El teléfono y los demás datos están en este link.

Como es mejor despedirse con risas que con llantos, os dejo en este link una curiosa noticia sobre el mismo museo.

Un saludo.